La flora leñosa

A primera vista llama la atención el carácter subtropical de los bosques que se
encuentran en las islas y en la ribera del Paraná, por su parecido con las selvas de la provincia de Misiones y el sur de Brasil. El Paraná es el único gran río del mundo que se origina en un área de clima tropical húmedo y desemboca en una región subtropical húmeda. Las altas temperaturas y la humedad, sumadas a la inmensa eficiencia del río
como dispersar de material genético, favorecen el exuberante desarrollo de la flora paranaense. El río, además de arrastrar ramas, frutos y semillas, arrastra calor, convirtiendo a sus adyacencias en sitios aptos, por ejemplo, para el cultivo de frutas tropicales. Sucede así que la localidad bonaerense de San Pedro es famosa por su producción de naranjas y duraznos, actividad impensada en la localidad interior de Pergamino. Hacia el norte, más cerca del centro de dispersión, podemos encontrar mayor cantidad de especies que en su desembocadura en el Río de la Plata. Continuar leyendo “La flora leñosa”

Los Peces del Paraná

La cuenca del Plata, cuyo principal cauce es el río Paraná, alberga la mayor diversidad de peces en nuestro país. En su tramo medio y bajo, el río Paraná posee un delta formado
por islas sometidas a inundaciones periódicas. Es en este lugar, de lagunas resguardadas, donde la ictiofauna constituye su principal área decena Cursos de agua definidos y estrechos, entrelazados con un mosaico de humedales, otorgan al río y a sus afluentes una gran complejidad estructural. Eso permite que distintos peces encuentren sitios donde vivir, comer y ocultarse. Continuar leyendo “Los Peces del Paraná”

Parque Islas de Santa Fe (2da. Parte)

La fauna del Parque Nacional Islas de Santa Fe cuenta con especies características del tramo medio del Paraná. Con esta segunda entrega, se completa un grupo de diez de ellas que por aire, agua y tierra y que por entre las tres pueblan el área protegida de 2.900 hectáreas. El recorte ha sido obra del autor. Al repasar sus textos se podrá advertir que la riqueza de la fauna de las islas lo ha puesto frente a una tarea selectiva, que aquí no se advierte pero no habrá sido menor. El colaborador de la Fundación Hábitat& Desarrollo se ha debido enfocar en unos pocos peces, anfibios, mamíferos, reptiles y aves para ajustarse a los límites de este suplemento. Y habrá debido dejar de lado a muchos otros más: seguramente no le habrá resultado fácil. Más si se piensa que al hablar de cada especie ha sido tan puntilloso, exacto, para describir pelos, cueros, plumas o escamas, como notablemente gráfico al hablar de los comportamientos de cada miembro de este decálogo faunístico. Debe decirse que, por momentos, las Continuar leyendo “Parque Islas de Santa Fe (2da. Parte)”

Parque Islas de Santa Fe (1ra. Parte)

La fauna del Parque Nacional. Los habitantes del Parque Nacional Islas de Santa Fe parecen viejos conocidos. Sin embargo,a poco de entrar al texto provisto por la fundación Hábitat & Desarrollo se ha de ver que cada especie bien guarda, en la espesura de la vegetación islera o las aguas marrones del valle del Paraná, sus secretos.

El Parque Nacional Islas de Santa Fe está ubicado unos 50 kilómetros al norte de Rosario, sobre el río Paraná. Su fauna es parte del patrimonio natural a proteger, dentro de un área de alrededor de 2.900 ha. El área declarada parque nacional mediante la Ley Nacional N° 26.648 comprende las islas fiscales cedidas por la provincia a la Nación para tal fin, que en buena parte constituían la Reserva Provincial El Rico, creada en 1968.Hasta los nombres de las islas son curiosos: Campo El Rico, Mabel (o Chingolo), La Gallina, El Conscripto, El Lago, Del Medio (o De l.illo), El Alisillar y Pajas Blancas. Al ser sometidas al régimen de la Administración de Parques Nacionales en octubre último, bajo la Ley Nro. 22.351, quedarán a salvo de las actividades humanas.El primer parque nacional en la provincia de Santa Fe es, además, un proyecto regional, porque está junto al Parque Nacional Predelta en la orilla entrerriana. Ambas reservas se potencian mutuamente. Al parque ya existente lo visitan cada año unas 80.200 personas. El proyecto fue elaborado e impulsado en un principio por una comisión constituida por la Subsecretaría de Pesca y Recursos Naturales de la provincia, el Ente Administrador Puerto de Santa Fe, la Universidad Nacional del Litoral y la Fundación Hábitat y Desarrollo. Continuar leyendo “Parque Islas de Santa Fe (1ra. Parte)”

Parques Ribereños

EI Plan de Desarrollo Santa Fe Ciudad, presentado por el intendente Mario Barletta ante el Honorable Concejo Municipalidad comenzó de su gestión constituye el marco de referencia para todas las acciones del Gobierno de la Ciudad. En ese contexto se inscribe el Plan Urban cuya implementación está a cargo de la Secretaría de Planeamiento Urbano- el cual se aboca al estudio y el ordenamiento del desarrollo físico de la ciudad.
Este plan se organiza en programas de acción que abarcan desde aspectos territoriales
de escala metropolitana hasta la gestión de tierras, edilicia y equipamientos, incluyendo
cuestiones relativas a la vulnerabilidad ambiental, el espacio público y los bienes patrimoniales.
Estos, a su vez, se articulan con los propios de otras áreas de gobierno para afrontar de manera integral las necesidades, deseos y expectativas de la sociedad en su conjunto.
Como todo plan, su puesta en práctica supuso la toma de decisiones en un contexto
de fuertes demandas y condfcionamientos, muchas veces cargados de escepticismo por
aquel entonces. En la actualidad, una serie de obras ya realizadas, de nuevas normas, formas de gestión y proyectos de variada índole están recuperando la autoestima de la ciudadanía que ve un accionar eríentado por valores primordiales tales como la inclusión
y equidad social, la sostenibilidad ambiental y económica de las acciones y el desarrollo
del espacio público y la cultura urbana.

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Una de las preocupaciones centrales del Plan Urbano ha sido el abordaje de la oportunidades y complejidades que presenta la relación de la ciudad con el río. El ejido municipal cuenta con una vasta superficie perteneciente a los sistemas fluviales de los ríos Paraná y Salado, respectivamente. La gran extensión de costas, áreas bajas e islas brindan a Santa Fe una excepcional oferta de paisajes, sitios de relación con su entorno fluvial y circuitos de navegación y canchas de prácticas de deportes acuáticos. Ello conforma un sistema ambiental específico, de alto potencial como recurso para el desarrollo y muy característico como imagen urbana.
El proyecto de reglamento de Ordenamiento Urbano, preparado por el Gobierno de la Ciudad y actualmente en tratamiento en el HCM, propone la creación de Áreas Especiales que incluyen las Áreas Ribereñas y los Cordones Verdes. Las primeras, son extensiones de tierra urbana o urbanizable, tanto de dominio público corno privado, definidas por su condición de borde entre la ciudad y los distintos entornos flu-
viales de su ejido.
Por su particularidad, estas áreas conforman territorios sensibles, que reclaman sus propios planes de manejo y protección con ajuste a marcos normativos de orden nacional y provincial.
Entre los recursos legales con jurisdicción, interesa destacar las leyes provinciales N° 11.717 de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable, N° 12.175 del Sistema de Áreas Naturales Protegidas y N° 12.855 de Expropiación de los bienes inmuebles y muebles necesarios a los fines exclusivos del “Proyecto de Reconversión del Puerto de Santa Fe”. Cabe mencionar asimismo, la recientemente promulgada Ley 26.648 de creación del Parque Nacional Islas de Santa Fe.
Las Áreas Ribereñas se definen en relación a los sistemas fluviales que avanzan en el ejido municipal, vinculados a los grandes sistemas de los ríos Paraná y Salado, res-
pectivamente: * Áreas Ribereñas de la laguna Setúbal: abarca la ribera oeste (avenida Almirante Brown), ribera este (calle A. M. de Justo); ribera sur (Paseo de la Laguna y Barrio El-Pozo). * Áreas Ribereñas del riacho Santa Fe: abarca ambas márgenes del riacho Santa Fe (Ruta Nacional N° 168) Y de los canales de Derivación Norte, Sur y de Acceso al Puerto.
* Áreas Ribereñas del río Salado: abarca la costa este hasta linea de terraplenes de defensa.
* Áreas Ribereñas del río Colastiné: abarca ambas riberas del río.
* Área Ribereña del río Tiradero Viejo: abarca la extensión entre el río y la Ruta Nacional N° 168.
El propósito es generar parques públicos que en las Áreas Ribereñas comprendan los dominios públicos y privados bajo mecanismos de concertación que prioricen el derecho ciudadano de acceder a las riberas. Los bordes fluviales forman parte asimismo de distintas Áreas de Desarrollo (incluidas en el referido proyecto de reglamento) y quedan regulados por las determinaciones de los Distritos de Zonificación.
De manera indicativa se enuncian los siguientes parques ribe-
reños.

LAGUNA SETÚBAL
– Avenida Costanera 7 Jefes (Costanera Oeste)
– Parque Ribereño Almirante Guillermo Brown. Este parque integra:
a) el conjunto de los espacios verdes existentes a ambos lados de la avenida Alte. Brown y su continuación en calle Italia y Río Bamba hasta Playa Norte;
b) los distintos equipamientos ya localizados (entidades sociales, deportivas, recreativas,
dependencias del Estado) y otros recientemente recuperados, como el ex Club del Mosp, afectado a la Subsecretaría de Deportes del Gobierno de la Ciudad.
e) el nuevo solarium, desde el Faro hasta Playa Norte.
El criterio general consiste en la recuperación de tierras para el uso público, generando nodos de actividades que habrán de jalonar el parque en toda su extensión. Algunos nodos son existentes (espigones, restaurantes) Y otros se proponen como nuevas instalaciones. Se procura innovar en las formas gestión de los servicios para potenciar la explotación turístico-recreativo de un parque cuya escala se reconoce como metropolitana. ‘ Nodo 1: Deportivo- recreativo.  Se ubica en torno del Code y el puente de cruce peatonal. Está en correspondencia con el Parque de la Locomotora y la estación aeróbica. El argumento temático es la actividad deportiva sobre arena y agua. Nodo 2: Multifunción, gastronomía y solarium. Se ubica en dirección a las calles Ángel Cassanello y Ricardo Aldao, en proximidades de la bajada de escalera y rampa a la  playa existente en el lugar. Nodo 3: Espectáculos masivos y deportes de playa – Explanada sobre arena para espectáculos de concurrencia masiva de público.’ – Parque Ribereño Alicia Moreau de Justo (Costanera Este), Reserva Ecológica de la UNL y Paseo de la Laguna. Estos frentes conforman un circuito que recorre la reserva ecológica y el predio del Parque Tecnológico Litoral Centro, con posibilidad de extenderse hacia el este hasta el barrio El Pozo. En este sector se siguen los mismos criterios que para el Parque Alte Brown, proponiéndose la generación de 2 nodos: Nodo 1: Cabecera del Puente Colgante

– Equipamíento gastronómico y recreativo, actualmente concesionado, que incluye la recuperación de la piscina existente.

Nodo 2: Cabecera ex puente ferroviario – Recuperación de ideas de intervención en el sector según concurso público realizado en el año 2000. Incluye miradores y equipamiento gastronómico. En las proximidades se ha dado lugar a un emprendimiento de iniciativa privada aprobado por el HCM.

– Paseo de la Laguna

– Parque Ribereño Los Alisos

LA IMAGEN ARQUITECTÓNICA

Siendo que este sistema fluvial Laguna Setúbal constituye uno de los principales recursos recreativos y turísticos de la ciudad interesa que el equipamiento arquitectónico, de mobiliario, iluminación, arbolado, señalética, etc, respondan a una unidad de criterio que garantice una imagen identitaria integral de la ciudad, fácilmente reconocible en un sistema de comunicación comercial como marca turística de Santa Fe.

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ESTRUCTURA SOBRE ARENA

Unidad de servicio de playa complementaria de cabecera de nodo Puerto, río Santa Fe y Canal de Derivación (riachos). Este subsisterna es parte del Cordón Verde ambiental del Este- Sureste de la ciudad.
Incluye los siguientes sectores:
– Parque Viaducto Oroño
– Parque Ribereño del Puerto
– Parque Ribereño del Río Santa Fe. Comprende un predio lineal paralelo a la RN 168, entre la fuente de la Cordialidad y el primer aliviador organizado a partir de la calle existente. En proximidad del aliviador se ubican centros recreativo-deportivos que se propone potenciar, considerándose la posibilidad de radicar usos referidos a esparcimiento y diversión nocturna (boliches, confiterías).
Se proponen, además, otros equipamientos relativos al río tales como una escuela de canotaje y bajada de lanchas.
– Parque de la Constitución, en el sector conocido como Caleta Sur. El proyecto es resultado de un concurso nacional del cual participaron más de 40 estudios de arquitectura de todo el país. La propuesta ganadora consiste en un edificio lineal que contiene un sector museístico y de guarda de material documental que se dispone paraleló al fío y una amplia plaza presidida por 3 elementos verticales que simbolizan los
valores de la república. El proyecto asume plenamente condición ribereña y propone un
parque que asume los períodos de aguas bajas y altas como condiciones propias de su tratamiento paisajístico. La incorporación de 17 hectáreas sobre con el canal de derivación sur no sólo contribuye al incremento del espacio público verde sino que culmina un eje cívico que recorre los puntos de la ciudad vinculados con el trascendente hecho de ser
no sólo la ciudad cuna de la Constitución Nacional sino también sede de las reformas que se sucedieron a lo largo de la historia. Parques Ribereños de Alto Verde.

RIOSALADO:
– Area de Protección Ambiental y circuitos fluvio-peatonales del Río Salado.
– Sistema de parques lineales y áreas verdes del Oeste.
Se propone:

a) Ponderar los argumentos científicos y urbanísticos conducentes a la declaratoria del valle del Salado como un área ambiental protegida, abarcando como mínimo el sector comprendido en el ejido de la Municipalidad de Santa Fe.

b) En consecuencia con este concepto de área ambiental protegida, generar un parque fluvial en el polígono delimitado por el puente del FECC. Mitre al norte, el púente Carretero al sur, la Costanera de Santo Tomé al oeste y el terraplén Yrigoyen al este. El parque sería accesible sólo en forma peatonal.

c) Generar un parque ribereño en la intersección de la avenida Tte. Loza y el Salado, con un tipo de ocupación similar al caso anterior, en proximidad al Area Industrial del Municipio.

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EMBARCADEROS Y AMARRAS

La determinación de lugares para el amarre y embarcadero contribuye a la identificación de puntos funcionales de articulación con el río. Estos puntos pueden responder a un eventual servicio público de transporte fluvial, a la navegación privada de carácter recreativo, a los recorridos turísticos y a la necesidad de contar con postas de seguridad (buzos tácticos, Prefectura).

CORDONES VERDES DEL EJIDO MUNICIPAL

Con el objeto de conferirle un estatus urbano y de formular reserva de suelo natural para
las generaciones venideras, los cordones verdes buscan integrar áreas vacantes dispersas dentro del ejido urbano.
El siguiente plano muestra la disposición de los cordones verdes y su correspondencia con las áreas ribereñas.
Las áreas verdes están estructuradas en 3 cordones. Uno es interior (cordón central) y dos
son ribereños: Oeste (estructurado a partir del Río Salado) y Este (que abarca la Laguna Setúbal-Puerto-Canal de Derivación-Ríacho Santa Fe).

 

La Laguna Setúbal (2da. Parte)

Delimitado el bajo que luego ocuparán las lagunas Setúbal y El Capón por un paisaje geológico de valles fluviales desde la ciudad de Santa Fe hacia el norte (Figura 3), y otro también decamilenario de dunas de desierto en el entorno de la Ruta Prov. 1 (Figura 6), cierre sur de la depresión fue formándose con los albardones y depósitos de derrame de cauces secundarios este-oeste del sistema del río Paraná, como el riacho Santa Fe, paralelo a la Ruta Nac.168.
La construcción de aquél cierre natural por ese brazo y otros inactivos en el presente fue un suceso de los últimos miles de años; una datación por Carbono 14 realizada en depósitos de inundación del área . Indica que el ambientes: isleño del riacho Santa Fe había adquirido . cotas topográficas parecidas a las de hoy día ya hace 1000 años atrás. Así, la depresión pudo albergar aguas lagunares semejantes e en extensión a las actuales en tiempos geológicos recientes.

LA LAGUNA EN LA HISTORIA

La primera mención del cuerpo lagunar que nos ocupa corresponde al soldado defortuna Ulrico Schmidl, partícipe de la fundación de Asunción del Paraguay en 1539, que escribió en su ‘Viaje al Río de la Plata’: ” … Desde los antes nombrados corondás hasta los quiloazas hay treinta leguas de camino, y estos viven en una laguna que tiene unas seis leguas de largo y unas cuatro de ancho.” Así expuestas, estas medidas son plausibles “sólo considerando en conjunto a la Setúbal y El Capón o, en otras palabras, que el delta del A o Leyes no estaba desarrollado en aquél tiempo. ” La Figura 7 reproduce parte del primer plano original de la ciudad de Santa Fe, que abona la sugerencia anterior de inexistencia del delta, y del cual puede inferirse que los arroyos Leyes y potrero eran surcos de desborde fluvial desde el este hacia la laguna en el siglo XVII, pero probablemente funcionales sólo en las inundaciones. El documento más revelador por su minuciosidad es el plano elaborado en 1811 por el Ing. Giannini y Bentallol (Figura 8). Lá importancia de este mapa no sólo está en su precisión cartográfica, sino también en parte de Iosescritos internos, algunos de los cuales hemos transcripto en la leyenda de la figura en la manera que aparecen en el original. El más relevante de todos es el que refiere a las dimensiones y calidad de las aguas de la laguna Setúbal, a la que describe con 30 a 40 km de largo, unos 12 km de anchura, y de agua “salobre”. Características semejantes involucran nuevamente la falta del delta en la laguna, y hasta la escasa importancia hidrológíca del A o Leyes, por la condición salada del agua.

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LA LAGUNA EN LA HISTORIA
La primera mención del cuerpo lagunar que nos ocupa corresponde al soldado de fortuna Ulrico Schmidl, partícipe de la fundación de Asunción del Paraguay en 1539, que escribió en su ‘Viaje al Río de la Plata’: ” … Desde los antes nombrados corondás hasta los quiloazas hay treinta leguas de camino, y estos viven en una laguna que tiene
unas seis leguas de largo y unas cuatro de ancho.” Así expuestas, estas medidas son plausibles “sólo considerando en conjunto a la Setúbal y El Capón o, en otras palabras, que el delta del
A o Leyes no estaba desarrollado en aquél tiempo. ” La Figura 7 reproduce parte del ‘primer plano original de la ciudad de Santa Fe’, que abona la sugerencia anterior de inexistencia del delta, y del cual puede inferirse que los arroyos Leyes y Potrero eran surcos de desborde fluvial desde el este hacia la laguna en el siglo XVII, pero proba-
blemente funcionales sólo en las inundaciones.
El documento más revelador por su minuciosidad es el plano elaborado en 1811 por el Ing. Giannini y Bentallol (Figura 8). Lá importancia de este mapa no sólo está en su precisión cartográfica, sino también en parte de Iosescritos internos, algunos de los cuales hemos transcripto en la leyenda de la figura en la manera que aparecen en el original.
El más relevante de todos es el que refiere a las dimensiones y calidad de las aguas de la laguna Setúbal, a la que describe con 30 a 40 km de largo, unos 12 km de anchura, y de agua “salobre”. Características semejantes involucran nuevamente la falta del delta en la laguna, y hasta la escasa importancia hidrológica del A o Leyes, por la condición salada del agua.

HACIA LAS PROPIEDADES DEL PRESENTE
Muy diferente es la mención de Giannini y Bentallol sobre los Saladillos 10 y 20 que “entran en dicha laguna”, a la dinámica hídrica de los mismos en condiciones más modernas, donde funcionan como desagües (Figura 9). El cambio se fue dando en forma progresiva, a medida que el A o Leyes fue naturalmente adquiriendo mayor relevancia en el tiempo, desde algún momento del siglo XIX en adelante: testimonios históricos recogidos por un miembro de nuestro grupo, Luis Pertovt, coincidieron en señalar que a principios del siglo pasado el A o Leyes podía cruzarse hastaen carreta en inmediaciones del puente de Ruta Prov. 1, donde hoy existen profundidades mayores a los 15 m.

El ahondamiento del arroyo en esa zona se visualiza en la serie de secciones transversales de diferentes años mostradas en la Figura 10, que ilustra a la vez sobre el escenario de inundación en la crecida extraordinaria de 1982/83.
Durante tal creciente la sección transversal del arroyo se triplicó respecto de la que tenía a principios de los ’70, permaneciendo con un área 1,5 a 2 veces mayor
hasta nuestros días.
La Figura 10 también presenta el cambio en la sección de salida de la laguna, aguas arriba del Puente Colgante, donde se encuentran las pilas del “Ferrocarril Francés”. Importantes
cambios geomorfológicos se sucedieron durante y desde esa inundación en esta parte del sistema fluvial, repercutiendo aún aguas abajo, en los ríos Santa Fe y Coronda. Por su relación con la Setúbal, la transformación más significativa fue la de la apertura del A o Zanja Brava, que empezó a edificar un lóbulo deltaico a expensas del área lagunar (Figura 11 A-B), a un ritmo de avance promedio de 550 metros/año desde
1982/83 al presente.
Ello ha involucrado la pérdida de casi el 13 % de la extensión libre de la laguna desde entonces, a lo que debe sumarse un proceso sin manifestación superficial aún: elrecrecimiento del fondo lagunar por la sedimentación de limos y arcillas que desde entonces entran en mayor cantidad en el ambiente. Ya en la década del ’70 un informe elaborado por el Laboratorio de Hidráulica Aplicada del INA en Ezeiza consignaba
que, del sedimento fino suspendido que ingresaba al sistema por los arroyos Leyes y Potrero, un 30 % se depositaba al pasar por el ambiente lacustre. Estas fueron las últimas valoraciones sistemáticas que se tienen sobre tal proceso.

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¿Y EL FUTURO? DOS POSIBILIDADES A ATENDER

Una de las limitantes de cualquier pronóstico es la cantidad y calidad de la información disponible, y las mediciones realizadas en los últimos 30 años han sido por cierto limitadas, centradas en áreas más o menos localizadas, y muchas veces sin una adecuada conexión espacial o temporal entre sí. El propio tamaño del río Paraná, uno de los mayores del planeta, y las vicisitudes de nuestra historia política y económica,
son dos aspectos que han influido negativamente en ello; a esto se suma el necesario aprendizaje de los tomadores de decisión de concebir que un sistema fluvial, además de dinámico, interrelaciona todas sus partes, por lo que la comprensión del contexto es
imprescindible para la mayoría de las acciones que en él se hagan, aún las limitadas arealmente.
No hay que olvidar, en tal sentido, que desde el siglo XX el hombre entró a competir como
agente transformador del paisaje en la zona, removiendo y acumulando importantes volúmenes de sedimentos, como en el área del Canal de Acceso al Puerto de Santa Fe, entre otras bien conocidas (alteos de rutas, terraplenes de defensa, refulados para recrea- ción, etc.).
De cualquier manera, dos escenarios resultan más plausibles para la evolución natural de la laguna Setúbal de acuerdo al conocimiento actual: uno es su transformación en un paisaje similar al que existe al sur del riacho Santa Fe, como consecuencia del avance y evolución morfológica del delta que está construyendo el A o Leyes. De hecho, nuestros estudios geomorfológicos y sedimento lógicos indican que el ambiente del riacho representa la fase terminal de una sedimentación similar a la del delta del Leyes, más evolucionada en el tiempo.

El segundo escenario posible es el de la instalación en el ambiente lagunar de un brazo secundario importante del Paraná, del tipo que representa el río Colastiné en la región, para dar una idea cualitativa y cuantitativa simple e inmediata. En este sentido, la aparición y ampliación del AO Zanja Brava, con pendientes del orden del decímetro por kilómetro, implica el progreso hacia aguas abajo de un fenómeno de canalización con exhondación del lecho, de lo cual resulta la veloz construcción de su lóbulo deltaico. Este proceso se favorece por el agrandamiento de los cauces que desaguan la laguna al sur del “Ferrocarril Francés”. Las dos situaciones planteadas, aunque contrastantes, involucran cambios en el contexto del riesgo hídrico del área, viables de manifestarse a mediano plazo. Su mejor atención requiere de estudios globales que permitan entender las transformaciones del sistema fluvial en una escala temporal

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más amplia que la histórica, y en una extensión espacial adecuada, que supere largamente el “sitio de obras”, reemplazándolo por un tramo que involucre el ancho del río entero. La realidad marca que los planes de participación combinada entre organismos gubernamentales, académicos, y con la inclusión de otros actores de la comunidad son el camino más factible para ello, como los que se promueven desde la Universidad Nacional del Litoral mediante sus programas de investigación y desarrollo (CAI+D) orientados, y desde la Provincia en su ‘Programa de Fortalecimiento de Capacidades. En este marco nuestro grupo de trabajo está realizando investigaciones más generales” multidisciplinarias, de la dinámica del sistema del río Paraná en la región.

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La Laguna Setúbal (1ra. Parte)

Si el Puente Colgante es el ícono de Santa Fe construido por el hombre, la laguna Setúbal identifica a los santafesinos desde la naturaleza. Y no sólo se destaca en el paisaje local
entre los múltiples cuerpos de agua que nos rodean: para quienes trabajamos
en sistemas fluviales a escala regional, la Setúbal, junto a la laguna Coronda, sobresale por su tamaño entre las miles de lagunas que existen en la planicie inundable del Paraná Medio, advirtiendo sólo con sus dimensiones sobre un origen e historia que reúne las singularidades de lo excepcional. Un célebre limnólogo apellidado Hutchinson escribió hace décadas un tratado sobre lagos y lagunas, clasificándolas por el modo y ambiente en que se formaron. Reconoció decenas de orígenes diferentes, como las que ocupan cuencas antes excavados por el viento o por glaciares, o establecidas en valles montañosos obstruidos por avalanchas de roca. En principio, todas las lagunas del planeta son “depresiones con agua”, en las que la alimentación hídrica de lluvias, ríos y otras fuentes equilibra, y a veces excede, las pérdidas por evaporación e infiltración subterránea; pero tras esta simpleza emergen importantes diferencias físicas y eco lógicas que distinguen cada cuerpo lagunar, y que hace que especialistas de disciplinas muy diferentes converjan en el estudio de estos ambientes. En lo que sigue sintetizaremos nuestro conocimiento sobre algunas particularidades físicas de la laguna Setúbal, integrando información que va desde la fisonómica descriptiva hasta la predictiva, para lo cual es conveniente ahondar también en su historia (tanto hacia atrás, hasta dar con el origen de la “depresión con agua”).

UN POCO DE GEOGRAFíA

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La Figura 1 muestra una imagen satélite del área de la laguna y su entorno, a la cual se le superpusieron los principales topónimas, a los que se hará referencia en adelante. Para la condición hidrológica presentada en la imagen, de aguas medias-bajas en el sistema fluvial del Paraná, la laguna Setúbal se extiende en un área de 70 km2, con una profundidad bastante uniforme de alrededor de 1,5 metros; por esto, quienes
la han navegado se refieren a ella comúnmente como “un plato”.
Pero debido a su vinculación directa con el sistema del Paraná mediante el arroyo Leyes; y a los declives en general pequeños de los ambientes que la delimitan, su superficie y profundidad se incrementan considerablemente durante las crecidas del río, como se ilustra en Figura 2. Para un rango considerable de alturas hidrométricas, se conoce que las pendientes de la superficie del agua apenas varían entre 1 y 2 centímetros por kilómetro en dirección norte-sur, que es el sentido de su escurrímiento.
Los terrenos que limitan por el oeste y sureste a la Setúbal no llegan a elevarse más de 10 metros respecto de su fondo, mientras que por el sur la descarga normal de sus aguas ocurre por el río Santa Fe, cuyo lecho se encuentra entre 15 y 25 metros más bajo que el fondo lagunar, como en cercanías de los puentes Colgante
y Oroño, en la Ruta Nacional N° 168.

El límite norte se corresponde con el delta que forma el arroyo Leyes y es el más dinámico de todos: su frente de sedimentación, producido por la pérdida de velocidad y del transporte de sedimentos de las aguas que ingresan a la laguna a través de brazos
como el Potrero, Correntoso y, especialmente, el Zanja Brava, ha avanzado considerablemente en dirección a Santa Fe en los últimos tiempos, como se describirá
más adelante.
Los arroyos citados constituyen Ia principal fuente de alimentación de caudales líquidos a la laguna, con una media que supera en la actualidad los 1.500 m3/s. Otros cauces menores también originados en el Leyes drenan hacia la laguna El Capón, en el norte, que termina desaguando, al fin de cuentas, en la laguna Setúbal.
Los aportes de los arroyos Saladillo y Aguiar son insignificantes en comparación a los del Leyes, de unas pocas decenas de m3/s en conjunto, solamente. Sin embargo, estos cursos se destacan por la provisión de sales disueltas: investigadores del Inali determinaron,
hace casi 50 años, un promedio de 250 mg/I de sales en la laguna, versus 180 mg/l evaluados en el arroyo Leyes.
Por la disposición de los arroyos que distribuyen aguas y sedimento del Leyes, sabemos que su delta se desarrolló en un principio hacia el oeste, hasta alcanzar ese borde de las lagunas Setúbal y El Capón. Así, en su historia ambas lagunas formaron una sola, con
algunos islotes no deltaicos entre ambas. Los materiales geológicos de estos islotes, en la actualidad casi cubiertos por los sedimentos.

Los terrenos que limitan por el oeste y sureste a la Setúbal no llegan a elevarse más de 10 metros respecto de su fondo, mientras que por el sur la descarga normal de sus aguas ocurre por el río Santa Fe, cuyo lecho se encuentra entre 15 y 25 metros más bajo que el fondo lagunar, como en cercanías de los puentes Colgante y Oroño, en la Ruta Nacional N° 168.

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El límite norte se corresponde con el delta que forma el arroyo Leyes y es el más dinámico de todos: su frente de sedimentación, producido por la pérdida de velocidad y del transporte de sedimentos de las aguas que ingresan a la laguna a través de brazos como el Potrero, Correntoso y, especialmente, el Zanja Brava, ha avanzado considerablemente en dirección a Santa Fe en los últimos tiempos, como se describirá más adelante. Los arroyos citados constituyen Ia principal fuente de alimentación de caudales líquidos a la laguna, con una media que supera en la actualidad los 1.500 m3/s. Otros cauces menores también originados en el Leyes drenan hacia la laguna El Capón, en el norte, que termina desaguando, al fin de cuentas, en la laguna Setúbal.

Los aportes de los arroyos Saladillo y Aguiar son insignificantes en comparación a los del Leyes, de unas pocas decenas de m3/s en conjunto, solamente. Sin embargo, estos cursos se destacan por la provisión de sales disueltas: investigadores del Inali determinaron,
hace casi 50 años, un promedio de 250 mg/I de sales en la laguna, versus 180 mg/l evaluados en el arroyo Leyes.
Por la disposición de los arroyos que distribuyen aguas y sedimento del Leyes, sabemos que su delta se desarrolló en un principio hacia el oeste, hasta alcanzar ese borde de las lagunas Setúbal y El Capón. Así, en su historia ambas lagunas formaron una sola, con algunos islotes no deltaicos entre ambas. Los materiales geológicos de estos islotes, en la actualidad casi cubiertos por los sedimentos del delta, son Iguales a los que se encuentranmás hacia el norte, en la enorme depresión (de unos 8.500 km2 de superficie) drenada por el arroyo Saladillo. Precisamente, el bajo que ocu- pan las dos lagunas es la continuación hacia el sur de parte de aquella gran depresión, que fue formándose de un modo complejo hace decenas de miles de años atrás, rellenándose en distintos tiempos con sedimentos aluviales, lagunares, y aún depositados por el viento.

LA “PREHISTORIA” DEL ÁREA LAGUNAR

Un acreditado naturalista italiano que estudió nuestra zona desde temprano en el siglo pasado, el Dr. Joaquín Frenguelli, postuló que el amplio bajo drenado por el arroyo Saladillo había sido formado geológicamente por el río Paraná antes de mudarse a su posición actual, al este de la región. Nuestro conocimiento del área ha mejorado desde esos estudios iniciales, y hoy sabemos que el río excavó varías depresiones lineales con su derrotero norte-sur en distintas etapas: la Figura 3 muestra algunos de los valles formados por el sistema del Paraná al norte de la Setúbal, en su más o menos continua migración hacia el este.
Ese paisaje complejo de varios valles de diferente antigüedad, incluyendo algunos con más de cien mil años, constituye, justa- mente, el sustrato morfológico y geológico sobre el que se extienden las lagunas El Capón y Setúbal en la actualidad.
En efecto, cuando el lecho de la laguna ha sido atravesado por perforaciones o dragados, se han encontrado antiguos depósitos arenosos del río que yacen cubiertos por pocos metros de limos y arcillas más modernos. Las capas arenosas son más gruesas debajo
de unos 5 metros o más del fondo lagunar, e incluyen zonas con gravillas y restos fósiles de vertebrados extintos: mastodontes (elefantes americanos), gliptodontes; toxodontes, megatérídos, etc. (Figura 4).

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Los primeros hallazgos se hicieron a principios del siglo xx al excavar el Canal de Acceso al
Puerto de Santa Fe, y algunos de los fósiles allí colectados forman parte de la exposición permanente del Museo Provincial de Ciencias Naturales F. Ameghino, de nuestra ciudad. Los restos de fauna fósil en esos niveles del subsuelo son tan abundantes que bien
podría considerárselo yacimiento paleontológico.
Pero no es sólo el subsuelo de la laguna el que depara “sorpresas”, sino también sus bordes.
Como se visualiza en la imagen de Figura 1, el límite oeste se compone de una sucesión de segmentos rectilíneos, a diferencia de la margen sureste (los terrenos en el entorno de la Ruta Prov. )

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1), que es más bien festoneada a
digitada.
Los tramos rectos del oeste tienen su origen en una gran cantidad de fracturas tectónicas pequeñas.Grotos 1 y 2), que han fragmentado los materiales geológicos del área, al punto de que en el campo puede medírselas fácilmente, y hacer mapas de frecuencias defracturas como el de Figura 5, que en geología son más comunes en áreas con rocas de
millones de años de antigüedad.
Por su parte, el festoneado de la margen sureste se debe a la génesis de los terrenos arenosos que caracterizan la zona de Colastiné-Rincón, y aún más al norte por
la Ruta Prov. 1: setrata de restos de un campo de dunas formadas por vientos que soplaron desde el sureste en general, similares a las que se forman en la actualidad en
varios desiertos del planeta (Figura 6). El hallazgo reciente de un , paleosuelo desarrollado sobre las arenas eólicas en inmediaciones del A o Leyes, a la vez que marca el cambio hacia condiciones más húmedas y el cese del modelado del paisaje por el viento, sugiere que la formación de las dunas ocurrió hace más de 10.000 años, en principio.
La laguna Setúbal, por cierto, adquirió su identidad en la depresión en tiempos mucho más recientes.

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Santa Fe y la poética musical

De la necesidad vital del río, dela prodigalidad y dispendiosa gravidez de sus cauces, de la
elocuencia de sus orillas, los hombres han extraído los hilos que tejen tramas
identitarias, modos de ver el mundo, inspiraciones míticas que. abren el imaginario hacia aguas prírnordíales, iconografías que entrelazan destinos humanos a entornes animales y vegetales invariablemente sacralizados por constituirse en referentes del cosmos. Eso fue
el río para todos los pueblos originarios del mundo, todo menos su reducción a recurso, a cuantitividad utilitaria, a mensura de codicia, que degrada fatalmente en contaminación y pestilencia. En las orillas de uno se bautiza, en las de otro se creman cadáveres en tránsito a otra vida; y el Jordán y el Ganges ya no son vistos como meros cursos de
agua y deja de ser lugar común teñir su evocación con el color de la sangre, porque los designamos apreciando su valor en términos de significado y los ponemos a salvo de reducirlos a enumeraciones hidrográficas. El río genérico, que a. Heréclito el oscuro le
evocaba el “no nos bañamos dos veces en el mismo río”, buceando intrépido en las imprevisibles corrientes del Lagos, se localiza en topografías no sólo geográficas, sino
también anímicas, y crea litorales apacibles donde, de tanto en tanto, la vida humana puede proyectar ciclos de horizontes serenos, interrumpidos por trepidaciones y
sacudidas en las que asoma más la saña de la crueldad de los hombres que los desbordes de la naturaleza.

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A esas instancias de placidez debemos el canto que el Danubio, nacido en la mágica Selva Negra, despertó en Johan Strauss, que puso en ritmo de vals a la Viena imperial. Mucho antes, de sus inmediaciones había surgido el Canto de los Nibelungos, enanos custodios del oro ancestral, epopeya de los alemanes de la Edad Media Otro río de Europa, el Moldava, sugirió al checo Smetana la evolución sinfónica de su cauce, uno de los pocos casos felices de música descriptiva.
La noción de litorales evoca fertilidad sedimentaria, como la del Nilo egipcio, a la que debemos una civilización de cuatro mil años, cifra de vértigo, colosal como sus pirámides, desmesurada si se la verifica en términos comparativos con los dos mil que lleva la era
cristiana. La antigua Mesopotamia, entre el Tigris y el Éufrates, incubó tradiciones cosmogónicas que enmarcaron personajes como el legendario Zaratustra, al que
Nietzsche convirtió en su vocero veinticinco siglos después.

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Para poner en sonoridad poética una sobrecogedora extensión de más de cinco mil kilómetros, Li Zhiyi, poeta chino del siglo XI, dice acerca del Yangtsé: “Yo vivo en la fuente del río Yangtsé tú en su desembocadura lejos, muy lejos muero por verte, pero es
imposible. Día tras día añoro tu presencia. Y día tras día tú y yo bebemos del agua del mismo río”. Otro poeta, Antonio Machado, homologa sonoridad poética a sonoridad de río , y dice acerca del Guadalquivir: “Un borbollón de agua clara/ debajo de un pino ver de/ eras tú: ¡qué bien sonabas!”. Antón Chéjov expresa acerca del Yenisei: “Comienza con un gemido y termina” con una apoteosis que la mente apenas puede concebir”. Nos vamos acercando a la música, o nunca dejamos de hablar de música, y aparece el Mississippi, “padre de las aguas”, y la fotografía muestra a un cantor de blues, y en otra fotografía estalla unajazz band tocando Ragtimes de Scott Joplin, en la ciudad de NuevaOrleans”. La constante de los cauces señeros que encauzan la vida y los sueños de los hombres nos hace pensar que nosotros mismos somos sus litorales y que el río no sólo discurre entre límites geográficos, sino entre paisajes más íntimos, como las emociones de las que esos cauces son cómplices hermanos y una gran parte de nosotros.

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El compositor santafesino Carlos Guastavino.

Los santafesinos, como litoral afectivo, se reconoce en los paisajes y las sonoridades gestadas y paridas por el vínculo entre nuestro Paraná (“pariente del mar”) Y otro gran río del que todos los demás son tributarios: el río del tiempo del que hablaba Heráclito,
y en el inicio de ese viaje de gestación de sonoridades aparecen auténticos personajes de
gesta. Los ya establecidos, los guaraníes, creadores’ de una cultura que dejó perpleja a la moderna antropología, los buscadores de “la tierra sin mal” (1), capaces de crear un idioma, un cuerpo de doctrina cosmogónica, una metafísica y una ética social digna de
toda admiración, a tal punto que se les dio la jerarquía de “teólogos
de la selva”.
Los jesuitas, herederos de Ignacio de Loyola, grandes pedagogos y artistas, que introdujeron la música del Barroco europeo en la convivencia de las Reducciones, logrando algo tan difícil como infrecuente: traspasar y hacer apropiar al otro un lenguaje musical, un sistema dé códigos, una total idoneidad en la fabricación de instrumentos y su interpretación, tanto como el canto coral y una empatía acústica no común tratándose el guaraní de un pueblo que, como todos los originarios, circunscribía su arte a la función chamanística y ritual.
El padre Antonio Sepp dijo de ‘ellos: ” … En varias reducciones existen ‘hoy día maestros indios que saben hacer de la vibrante madera de un ceibo un arpa de David, clavicordios, chirimías, fagotes y flautas, mis herreros han aprendido a fabricar los taladros que se necesitan para hacer las aberturas acústicas de los instrumentos de viento” . (Continuación de las labores apostólicas, página 137).
Para completar la argamasa etnográfica que dio a luz una cabal identidad sonora, progenie de una rítmica y una melódica inconfundible donde sobresalen voces
como chamamé, guarania, galopa, hizo falta la corriente inmigratoría centroeuropea con epicentro en Paraguay, desde donde disemina su influencia hasta establecerse en la provincia de Corrientes, centro de irradiación y dispersión hacia otras provincias entre las
cuales nos contamos. Todas estas formas Sonoras, que se prestan a la danza y la efusión lírica de la canción, tienen una madre común en la polca, originaria de Bohemia, que en Paraguay y Corrientes se transforma de forma musical binaria en ternaria, adoptando en
Paraguay la ejecución con arpa. La variedad de formas subordinadas se explica según su configuración de moldes rítmicos que van de la dilatación a la contracción, desde la sosegada guarania hasta el brioso chamamé. Sin embargo, todas tienen en común la tendencia a la síncopa ya la polimetría que canta en dos tiempos y acompaña en tres, lo que confiere al chamamé, por ejemplo, el clásico corcoveo de sus danzantes,
Como se ha visto, nada puede tener de común esta música con la que practicaban los guaraníes como cultura propia y tampoco con la que hacían en las misiones jesuíticas, pero fue el idioma guaraní, hablado aún en el norte de Santa Fe, el que le dio su swing
inconfundible. De este idioma dice Enrique González (2): ” …buscando la etimología de las palabras guaraníes no encontramos otras lenguas, no llegamos al ruido de otras palabras, sino al silencio de la naturaleza. Tal vez el guaraní fue el primer lenguaje que habló el ser humano, tal vez nació imitando la realidad y por eso es tan simple en su complejidad, porque la naturaleza hace las cosas de la manera más simple posible. Es indudable que el guaraní no desciende de ninguna lengua, sólo “brota’ naturalmente desde un observar puro del mundo que nos rodea”. En el sonido de un acordeón que frasea un arpegio rápido o estirado, o hace resbalar una escala en la que se pierde la secuencia definida de cada sonido (ornamento interpretativo conocido como “grefla”, contracción de gregoriano y flamenco, aunque nada tengan que ver ambos con estos ritmos), se está escuchando hablar en guaraní prescindiendo de las palabras. Tal vez ocurra la misma simbiosis de fraseo musical y sonoridad de habla entre tango reo y lunfardismo en los suburbios portuarios del Río de la plata.

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Ya en una perspectiva zonal, con parentesco no tan cercano pero influencia afín, nuestra
región cultiva el rasguido doble, y Corrientes y Entre Ríos, bajando del Brasil Gaúcho por el río Uruguay, la chamarrita, cuya cuna está en la colonia portuguesa de las Islas Azores.
Por supuesto, hay necesariamente un río de nombres significativos que no es posible citar sin incurrir en omisiones injustas.
Compositores, investigadores, cultores que van desde lo raigal a lo elaborado (para suplir la ingrata división “popular y clásico”, en desuso tras la epopeya balcánica de Béla Bartók), se dieron y dan cita en torno a la cadencia madre de este “pariente del mar” del que
los santafesinos somos a un tiempo costa y deriva. La amplianómina está al alcance de quienes aprecien esa cita. Entre cada uno de ellos y esa cadencia que baja desde la fuente guaraní-jesuítica y se ramifica desde la impronta migratoria centro europea, se establece una sintonía que abre en variopinto abanico de estilos, cada uno, un remanso o una playa; cada uno, una estación anímica en el tránsito del río hasta su desembocadura,
El agua en tránsito, la poética musical en tránsito, el tránsito convertido en sello de identidad.
La mirada se aletarga buscando permanencia, sosiego, detención.
Y entonces, cuando la mirada hace del río una cinta tensa, tan tensa como la vigilia del advenirse verifica otro movimiento, esta vez no hacia adelante, sino hacia adentro. Y acuden las palabras de Juan L. Ortiz, como un murmullo apenas audible, casi un secreto que se susurra adentrando los labios en la cuenca del oído, para indicar que ese tránsito, como el destino de los amantes, es el de “la orilla que se abisma”.

 

Arte y Literatura

ARTES PLASTICAS ELHECHIZO DEUN Río
Por J.M. Taverna Irigoyen

El hombre vive su región de maneras diversas, pero indubitablemente todo creador aún el
que en apariencias está alejado de las sujeciones temáticas se ve influenciado por las fuerzas del entorno geográfico.
A veces, para él, para el enriquecimiento o definición de su obra, son voces más o menos audibles las que caracterizan este lIamado telúrico.
Otras, en cambio, sólo son sugerencias, disparadores que tienden a sumarse a
razones conceptivas más complejas, pero que sin embargo conservan no pocas de
las imponderabilidades que da el sentimiento del paísaje nativo.
País de regiones netamente caracterizadas, la Argentina puede reconocer sin esfuerzo no sólo una literatura vernácula, con expresiones distintas en cuanto a referendas zonales, sino también movimientos musicales y plásticos de real autonomía. Así, la pintura del noroeste argentino ofrece particularídades que le son indiscutibles, a partir de la luz, frente a las regiones de Cuyo o del Litoral, tanto como la música de esas mismas
regiones impone una sin copa y un cantar totalmente propios y diferenciables.

cap 16

 

Nuestro Litoral está marca- do por el río. Un río en el que se ensamblan las formas transfiguradas del paisaje, los seres que lo animan, sus vertientes mágicas o de secretas ascendencias, la vibración de una atmósfera propia, la secuencia de símbolos. Se
ha hablado más de una vez, en tal orden, de la paleta del Litoral: concepto configurador de una luz-color y un espacio sensible de singulares modulaciones. El Paraná es el gran protagonista de ese espacio en el que se interpenetran islas y riachos, deltas y lagunas, arenales y altos cielos.
Un presupuesto visual que, por sobre pintoresquismos, alcanza un substrato sensorial y sensitivo inmenso,que ha sido captado por varias generaciones de artistas de
la región.
Ese río que no es necesariamente azul, como tampoco es ver de su fronda. Río que, por sobre matices, ofrece todas las facetas y rostros no sólo del agua que fluye, sino del dramatismo de sus crecientes, de las inundaciones, de las sequías que lo desnudan y lo
hieren.
La región, por sobre nombres, ha dado nobles artistas que se sintieron convocados por esas aguas, por la gente que vive en sus riberas. Desde la primera generación de pintores de Santa Fe, el Paraná y sus islas tuvieron protagonismo propio. Pero no sólo santafesinos; también entrerrianos y correntinos se sintieron atraídos por esas aguas que bajan de Brasil, que tocan el Paraguay  y llegan a un Río de la Plata caudaloso como un mar. Artistas de formación vernácula, quizá; pero también de visión más amplia,
que han sabido (y logrado) proyectar a ese río a una dimensión universalista.
Algunos lo entendieron como un escenario. O una ventana.
Otros, lo reinterpretaron desde otros ángulos perceptuales y generaron casi por extensión o consecuencia su sentido como una fuerza, como una celebración de la naturaleza, como un vínculo de pueblos y de gente anónima.
Todas las corrientes expresivas, los istmos más opuestos fueron posibles para canalizar ese río desde la visión plasticista. Y aun grupos de jóvenes, lo tomaron para definir situaciones que ese río producía en la región, como la dramática singular de las inunda-
ciones.
César López Claro, Ricardo Supisiche, César Fernández Navarro, Matías Molinas, entre tantos más, depositaron su énfasis sobre ese Paraná de islas tan sometido -a veces- a la práctica diletante.
Cada uno, más que su interpretación, generó espacios propios para ubicar el mundo del río. Espacios para contenerlo y para proyectar lo sensorial y sensitivamente. Los arenales de Fernández Navarro (a veces más guadalupanos) y la gente ribereña. Los pescadores
de López Claro yesos cielos casi expresionistas. La dimensión metafísica de Supisiche, sugiriendo la ya apuntada universalización del paisaje. Los bañados de
Molinas y esas mágicas figuras, recortadas. de blancos y víoláceos.
El hechizo de un río al que caen artistas de los más opuestos lenguajes, de las generaciones más diversas. De Carlos Enrique Uriarte a Norma Guastavino, de Juan Arancio a García Carreras; de Enrique Estrada Bello a Francisco Puccinelli; de Juan Grela a Oscar Elías Gigena. En la corriente de sus aguas. En el palpitar de sus gentes.

cap 2

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LITERATURA

LA TRADICióN Y EL CORAZÓN DE LAS TINIEBLAS
Por Enrique Butti

“Augusto Paraná, sagrado río primogénito ilustre del océano, que en el carro de nácar refulgente, tirado de caimanes, recamados de verde y oro, vas de clima en clima, de región en región, vertiendo franco, suave frescor y pródiga abundancia .. “,
Así comienza la extensa “Oda al Paraná” de uno de los primeros poetas argentinos, Manuel José de Labardén (o, indistintamente, Lavardén), nacido en Buenos Aires en 1754. La ampulosidad retórica y la recurrencia a mitos clásicos condice con la inmensidad del tema. Una poética del estupor que se prolonga en el tiempo, unida al afán por apropiarse del fenómeno: “Sagrado río, émulo glorioso del vasto mar en donde te sepultas .. “, reza Fray Cayetano Rodríguez (1761-1823) y José Mármol (1817-1871): “¿No sentís un torrente bramar, sin orillas, ni luz, ni horizontes, donde absorta la sien, de los montes mira rayos y pueblos rodar?”.
Tendrían que pasar muchos años para que esta poética del estupor se hiciera íntima como
en el célebre inicio del poema de Carlos Mastronardi: “Un fresco abrazo de agua la nombra para siempre; sus costas están solas y engendran el verano; Quien mira es influido por un destino suave cuando el aire anda en flores y el cielo es delicado”.
La literatura del Paraná empieza desde luego con las ricas crónicas de los primeros viajes, que meticulosamente rastrearon y estudiaron entre nosotros Agustín Zapata Gollán, José Luis Busaniche y José Luis Víttori.
“El río que llamamos Argentino” Del indio Paraná o mar llamado, de norte a sur corriendo
su camino En nuestro mar del es influido por un destino suave cuando el aire anda en flores y el cielo es delicado”.
La literatura del Paraná empieza desde luego con las ricas crónicas de los primeros viajes, que meticulosamente rastrearon y estudiaron entre nosotros Agustín Zapata Gollán, José Luis Busaniche y José Luis Víttori.
“El río que llamamos Argentino”; Del indio Paraná o mar llamado, De norte a sur corriendo
su camino En nuestro mar del es influido por un destino suave cuando el aire anda en flores y el cielo es delicado”.
La literatura del Paraná empieza desde luego con las ricas crónicas de los primeros viajes, que meticulosamente rastrearon y estudiaron entre nosotros Agustín Zapata Gollán, José Luis Busaniche y José Luis Víttori.
“El río que llamamos Argentino”; Del indio Paraná o mar llamado, De norte a sur corriendo
su camino En nuestro mar del norte entra hinchado; Parece en su corriente un torbellino, ojo tiro de arcabuz apresurado”, escribe Del Barco Centenera en el poema que dio nombre a nuestro país.
Sí, muchas aguas turbias y ensayos de palabras debieron pasar para que la celebración
se hiciera sutil en los versos de Juan L. Ortiz: “Fui al río, y lo sentía cerca de mí, enfrente de mí”;
Las ramas tenían voces que no llegaban hasta mí. La corriente decía cosas que no entendía; Me angustíaba casi. Quería comprenderlo, sentir qué decía el cielo vago y pálido en él con sus primeras sílabas alargada; pero no podía; Regresaba¿Era yo el que regresaba? en la angustia vaga de sentirme solo entre las cosas últimas y secretas; De
pronto sentí el río en mí, corría en mí con sus orillas trémulas de señas,con sus hondos reflejos apenas estrellados; Corría el río en mí con sus ramajes; Era yo un río en el anochecer, y suspiraban en mí los árboles, y el sendero y las hierbas se apagaban en mí.
Me atravesaba un río, ¡me atravesaba un río!”.
Toda una tradición literaria fue necesaria para conformar este terreno de aguas y para que el paisaje se hiciera cotidiano, de costumbrista a acostumbrado hasta en los sueños. Para que Mateo Booz escribiera “Los inundados” y para que una narrativa
encontrase voces personalísimas en el habla ondulante, desde la versión cruda y melodramática de Diego Oxley, a una conciencia literaria que acopiaba las más
lúcidas y razonadas experiencias de renovación formal del siglo XX (Faulkner y Pavese, especialmente por su atención al idiolecto de una escenografía definida, pero también Proust y Joyce, y Kafka), dando curso a los libros de Lermo Balbi o de Juan Saer, junto con
los de quienes, como José Vírtori, siguen escribiendo sustentados
en esa iridiscente pero firme tradición.
Desde luego, esa aura excede la localización y radicación de sus creadores. Baste recordar
dos novelas cumbres argentinas que nos pronuncian: la del río Paraná y las dos fundaciones de Santa Fe en “Río de las Congojas”, de Libertad Demitrópulos, y el cauce ya mítico de “Zama”, de Antonio Di Benedetto. Para no ir más lejos (hasta en la lengua) para encontrar “La tercera orilla del río”, el inigualable cuento del brasileño Joao Guimaraes Rosa.
Quienes escribimos ahora a la vera o de espaldas al río contamos ya con una biblioteca de
una riqueza tan fulgurante, y a menudo tan poco explorada y sin embargo tan sabida y descontada como el terreno de aguas vivida por los aborígenes originarios.
Ese es a menudo nuestro estupor. Somos a la vez deudores y acreedores de ese tesoro. “De pronto sentí el río en mí.,”. Somos del río y somos el río, esa corriente que Una muno imaginó venir del futuro, no ir hacia el mar que es el morir. Una biblioteca nuestra, pequeña e inmensa a la vez, nos acompaña. Aunque escritores y lectores siempre estemos
solos intemándonos en el corazón de las tínieblas.

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J.M. Tavema Irigoyen es médico, crítico de Arte, escritor. Presidente
de la Academia Nacional de Arte. Su último libro es: “Fragancia de
magnolias” (UNL).
Enrique Butti es escritor y periodista cultural. Su último libro es: “El
novio” (El Cuenco de Plata).

 

El comercio (2da. Parte)

CARGAS:

Las principales cargas asignadas a la Hidrovía corresponden a soja y sus derivados, minerales, combustibles, cemento, trigo, azúcar, madera y derivados. Las cargas
estimadas para 2024 corresponden a 18,1 millones de toneladas aproximadamente, lo que implica más del ) doble que las cargas correspondientes a 2002.

El mayor porcentaje de cargas corresponde al segmento de productos que integran el complejo soja. En conjunto el tráfico de granos, aceites y subproductos representan más del 40% del total en todos los períodos. Además este segmento adquiere mayor importancia al tomar en consideración los tráficos asignadosa la Hidrovía Paraquay-Parená en comparación con los tráficos potenciales.

Tanto en 2002 como la proyección de 2024 muestran que la participación del complejo pasa de 45% a 77%, aproximadamente. Esto implica el gran potencial de tráfico en materia de dichos productos. Otras cargas importantes dela Hidrovía son el mineral de hierro y los combustibles. También hay que destacar que el tráfico de bajada es mayor que el de subida y, con respecto a este último, el de mayor importancia es el combustible. Atento al incremento potencial de cargas, adquiere relevancia el desarrollo del sistema portuario fluvial de la Argentina, lo que permitirá mejorar la competitividad de nuestros productores y dinamizar las economías regionales.

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El principal movimiento del comercio internacional se desarrolla en el sur de nuestra provincia, en la denominada zona Rosafé, principalmente en lo que refiere al mercado granario. La producción . que proviene no sólo de los alrededores de la ciudad de Rosario, sino también de otras provincias como Córdoba, Entre Ríos, Santiago del Estero, norte de Buenos Aires y Chaco, se exporta desde un importante complejo de puertos ubicados en la margen derecha del río Paraná en una franja que comprende las localidades de Timbúes hasta villa Constitución. Por estos puertos sale más del 70 % de las exportaciones de granos y subproductos del país; de ellos la soja es uno de los más significativos y genera importantes divisas para el país.

Otro aspecto a destacar es que en dicha zona se encuentra uno de los complejos aceiteros más importantes del mundo.

Nuestro país consume muy poco de lo que produce de soja, más del 95 % se exporta como
poroto, aceite y derivados

Ante este panorama, adquiere relevancia cuán importante es lograr mayores profundidades por el dragado del río, tal como lo mencionáramos en el suplemento
anterior, ya que los buques podrían partir de esta área con carga completa, sin necesidad de esperas para completar bodega en otros puertos más al sur del país, como el caso de
Bahía Blanca o Quequén. O también en puertos de Brasil, como lo es el caso de Paranagua.

No sólo la soja, sino los cultivos de maíz y demás granos, frutas, maderas y otros vegetales tienen un gran futuro.

La potencialidad que encierra la explotación de los yacimientos mineros de hierro y manganeso de Urucúm en Brasil y del Mutún en Bolivia genera muchas expectativas para dinamizar el movimiento de cargas por la Hidrovía. Asimismo, abre inmejorables posibilidades a la instalación de nuevas terminales. Como claro ejemplo de ello, podemos mencionar las buenas perspectivas para la concreción del Proyecto de Reconversión del Puerto de Santa Fe.

En los últimos años se ha consolidado el desarrollo del complejo portuario agroexportador de nuestro país, principalmente por las ventajas competitivas en la producción de commodities.

Es importante destacar que la Argentina cuenta con una fuerte demanda de servicios portuarios en tres regiones bien diferenciadas, a saber: el área central, el
NOA y el área Patagónica.

En particular las dos primeras son las que utilizan al río Paraná como salida de sus producciones hacia los mercados internacionales.

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En lo que respecta a las exportaciones de granos, aceites y subproductos realizadas desde
puertos argentinos, éstas se han incrementado notoriamente desde 1995 en adelante, pasando de un total de 17,.9 a 56,7 millones de toneladas entre ese año y 2007.

Durante 2008 hubo un descenso a 53,4 millones de toneladas dada la disminución en los niveles de producción de la campaña 2007/2008, acentuándose la caída en 2009 al alcanzar los 49,6 millones de toneladas. En lo que va de 2010 la tendencia parece revertirse, considerando la excelente campaña que hemos tenido.

 

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NUEVO ESCENARIO:

RECONVERSIÓN DEL PUERTO DE SANTA FE:

El hinterland del Puerto de Santa Fe encierra la potencialidad de una vasta región, la cual comprende el NOA, el centro norte de las provincias de Córdoba y Santa Fe y las provincias del Litoral.

Si se realizan las obras necesarias para la Reconversión del Puerto dé Santa Fe, estaremos frente a una gran oportunidad de desarrollo regional al crearse las condiciones favorables para la radicación de capitales. Estas inversiones se justifican en el potencial productivo de la región, destacándose las manufacturas de origen agropecuario. 

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