Los Peces del Paraná

La cuenca del Plata, cuyo principal cauce es el río Paraná, alberga la mayor diversidad de peces en nuestro país. En su tramo medio y bajo, el río Paraná posee un delta formado
por islas sometidas a inundaciones periódicas. Es en este lugar, de lagunas resguardadas, donde la ictiofauna constituye su principal área decena Cursos de agua definidos y estrechos, entrelazados con un mosaico de humedales, otorgan al río y a sus afluentes una gran complejidad estructural. Eso permite que distintos peces encuentren sitios donde vivir, comer y ocultarse.
Gracias al corredor natural que se forma con el aporte del río Paraguay, ingresan especies de linaje subtropical, chaqueño y paranaense.
La ictiofauna de la cuenca reúne alrededor de cuatrocientas especies, algunas de las cuales están adaptadas a cambiar de hábitos y hasta mudarse regularmente, debido a largos períodos de inundaciones y sequías. Dos claros ejemplos de éstas capacidades son el cascarudo (Callichthys callichthys), pequeño animal de apariencia articulada, capaz de
caminar hasta un cuerpo de agua mayor cuando su charca comienza a secarse, y el pez pulmonado (Lepidosiren paradoxa), capaz de enterrarse en una cápsula de barro, respirando aire atmosférico por orificios practicados en la superficie.

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1. Pez pulmonado. 2. Bagre amarillo. 3. Vieja negra.

El pez puhnonado pennanece en estado de hibernación desde que su charca se seca hasta la época de lluvias, cuando vuelve a llenarse de agua Creencias populares atribuyen esta curiosidad al hecho de que «en las tormentas llueven peces»
Existen dos órdenes que engloban la mayor parte de las especies en el dominio amazónico y, por lo tanto, en nuestra Cuenca del plata que es su heredera sureña: se trata
de los Characiformes y los Siluriformes.
El orden de lbs Characiformes es diverso y difundido en América y, en parte, en África. Se encuentra integrado por especies de muy distintos tamaños y costumbres que tienen en común la presencia de escamas y a excepción de las tarariras de una pequeña aleta
adiposa ubicada detrás de la aleta dorsal. Ejemplos de carácidos son todas las mojarras, dorados, dientudos, pirañas, tarariras, sábalos y sabalitos.
El orden de los Siluriformes es aún más diverso y de distribución mundial, mayormente en aguas dulces. Comprende peces sin escamas, por lo que la piel puede estar desnuda o cubierta por placas óseas. Muchos tienen barbillas y los primeros radios de las aletas
pectorales y de la dorsal, osificados formando «púas».
Las viejas de agua constituyen el grupo más numeroso de este orden y, junto con los bagres y armados, integran el grupo de los peces adaptados a la vida asociada al fondo.
Los pescadores de caña las consideran de mal agüero porque dicen que «cuando pican las viejas no sale otra cosa». Algunas son bonitas, o al menos interesantes, como la vieja negra (Rhinelepis aspera) o la vieja espinosa (Mega- lancistrus parananus), esta última de cuerpo amarillo cubierto por pequeños puntos negros.
Sin dudas, los silúridos más conocidos son los bagres y entre ellos, el bagre blanco (Pimelodus albicans) cuya carne no es muy apreciada, aunque debido a su abundancia y facilidad de pesca es bastante consumido así como el bagre amarillo (Pimelodus macu- latus), cuya pesca también resulta común. El bagre amarillo efectúa desplazamientos migratorios considerables por los ríos de la cuenca del Plata, a tal punto que los pescadores regionales conocen sus períodos de abundancia y escasez en la zona una especie a fín al bagre amarillo, también abundante en el Paraná, es el bagre ojudo (Pimelodus argenteus). Se diferencia por tener ojos más prominentes.
Comúnmente los bagres posen en las aletas pectorales y en la dorsal, radios osificados que forman una espina conectada a una glándula que segrega veneno de acción anticoagulante. Dicho veneno es inofensivo pero doloroso Morenas y banderitas integran
el grupo de los Gymnotiformes, relativamente poco conocidos debido a sus hábitos nocturnos.
Son peces eléctricos, inofensivos para el hombre, que utilizan

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1. Yabebí. 2. Chucho de río.  3. Dorado.4.Lenguado de río. 5. Surubí manchado.

sus descargas para localizar las pequeñas presas que capturan durante la noche y posiblemente, también para comunicarse. Otro orden que reúne numerosas especies en, la cuenca es el de los Perciformes, peces con espinas rígidas en sus aletas dorsal y anal.
Entre los representantes fluviales de este orden, predominantemente marino, podemos mencionar a la corvina de río y a cíclidos como la chanchita (Australoheros facetas), el siete colores (Gymno-geophagus balzanii) y el cabeza amarga (Crenicichla vittata).
La práctica dél acuarismo ha difundido la cría de loscíclidos africanos, oriundos de los lagos Victoria y Tanganica, por sus despliegues territoriales y por los cuidados de los padres, pero hay que decir que los discretos cíelidos nativos demuestran actitudes
similares y viven mucho más cerca de nuestros hogares, incluso en lagunas urbanas. Los Perciformes conviven en el río junto a otros interesantes peces de origen marino, como las rayas y el lenguado. Solamente un género de rayas vive en agua dulce y en la cuenca se encuentra representado por el chucho de río (Potamotrygon motoro) y el yabebí (Potamo-trygon brachyura). Dueñas de un contorno notablemente circular, estas rayas gustan de permanecer apostadas en el fondo arenoso o barroso y puede encontrárselas congregadas en gran número en playas. Por esa razón, en ocasiones ocurren accidentes, ya que al ser pisadas alzan su cola provista de un dardo venenoso que provoca fuertes dolores. El lenguado de río (Catathyri-dium jenynsii), por su parte, presenta la particularidad que durante su desarrollo el ojo izquierdo migra hacia el lado derecho, a la vez que el pez comienza a andar de lado, apoyando el flanco claro en el suelo y orientando el flanco más oscuro hacia arriba. Sus ojos sobresalen del cuerpo, lo cual le permite observar mejor a las posibles presas mientras permanece asentado en el fondo.

ESPECIES DE VALOR COMERCIAL Y DEPORTIVO
En la región, los peces son el principal recurso económico para miles de familias que practican la pesca artes anal con fines comerciales. También se realizan competencias de pesca que representan importantes ingresos directos y que movilizan turismo.
Las especies de mayor valor comercial y deportivo son: el sábalo (Prochilodus lineatus), el
dorado (Salminus brasiliensis), los surubíes pintado (Pseudopla- tystoma coruscans) yatigrado (P. reticulatum), el pacú (Piaractus mesopotamicus) y el manguruyú (Zungaro jahu). El favorito de los pescadores deportivos es, sin lugar a dudas, el dorado; lo buscan por la dura lucha que presenta y los saltos acrobáticos que realiza al sentirse prendido del anzuelo. Además, su carne es muy sabrosa Se alimenta de peces que cap- tura en el medio del río, persiguiendo preferentemente a cardúmenes de sábalos.
El dorado es una especie migratoria, al igual que otras de importancia económica como las bogas, patíes, armados y surubíes. Algunas de ellasrecorren anualmente
más de mil quinientos kilómetros para desovar y alimentarse.
Como se dijo, el dorado persigue a cardúmenes de sábalos,
que también migran. El sábalo se alimenta de limo, el recurso más abundante en las marrones aguas del río Paraná. Por ello sus poblaciones fueron históricamente
muy abundantes, lo cual motivó la instalación, durante la primera mitad del siglo XX, de verdaderas factorías conocidas como «sabalerías» destinadas a la fabricación de
aceite y harina de pescado. Ellas produjeron una merma importante de la especie.
Su explotación volvió a cobrar auge en los últimos años, destinada a la exportación de alimento económico para países sudamericanos y africanos. Para evitar repetir errores, es indispensable evaluar el tamaño actual de las poblaciones de sábalo y aumentar los controles sobre su pesca, acopio y exportación. Cuando hablamos depredadores feroces como el dorado y el surubí, que también persigue sábalos, no podemos dejar de mencionar a la tararira (Hoplias malabaricus) que espera a sus presas en las apacibles aguas de lagunas, arroyos y orillas de ríos densamente vegetados. La cola redondeada y su fuerte musculatura corporal, le permiten un ataque rápido. Su inmensa boca poblada de dientes írregularmente distribuidos, a la manera de los cocodrilos, hace el resto. Se trata de un cazador al acecho.

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1.Yabebí. 2. Chucho de río. 3. Dorado. 4.Lenguado de río. 5. Surubí manchado.

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1. Pacú.
2. Manguruyú

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1. Piraña.
2. Patí.
3. Pira-pitá

HERBíVOROS
En el río también existen grandes peces herbívoros, como por ejemplo el pacú, animal achatado lateralmente que deambula entre las ramas que tocan el agua en los ríos mesopotámicos, allí obtiene los frutos, brotes tiernos y flores que integran su dieta.
Debido a la pesca excesiva y a la de forestación de las márgenes, las poblaciones de pacú disminuyeron dramáticamente. En la actualidad, algunos criaderos están comenzando a satisfacer la demanda de su carne, muy apreciada en restáurantes, disminuyendo así la presión sobre las poblaciones silvestres. Esperemos que esta clase de producción continúe, ya que en el caso de las pesquerías sobreexplotadas, se sabe que lo mejor es
dejarlas descansar varios años para permitir que las especies se recuperen.
Otro gran herbívoro que se encuentra en problemas es el pirá-pitá o salmón de río (Brycon
orbignyanus), pez que parece una inmensa mojarra o un dorado de color plateado. Tanto el nombre guaraní como el criollo, aluden a su carne que se vuelve rosada una vez muerto.
También el manguruyú se encuentra en peligro o al menos, en franca disminución. Se trata de un inmenso silúrido que puede superar los cien kilogramos de peso y que permanece en zonas profundas al acecho de peces como sábalos, bogas y bagres.
Convive en aguas. profundas’ con un manguruyú menor y más frecuente, llamado de las piedras o manguruyú amarillo (Zungaro zungaro).

CÓMO PROTEGERLOS
La mejor forma de proteger a nuestros peces es realizando estudios poblacionales de las especies más requeridas para establecer pautas de explotación basadas en su biología y comportamiento. Para garantizar que dichas pautas se cumplan, es necesario aumentar los controles a pescadores, acopiadores y frigoríficos. Otra medida fundamental es preservar áreas reproductivas que contemplen la heterogeneidad necesaria: juncales, madrejones, arroyos, lagunas pequeñas y grandes. En este sentido, sería deseable ampliar las áreas protegídas nacionales existentes en el delta del Paraná y que forman un interesante núcleo de preservación integrado por el Parque Nacional Pre-Delta (Entre Ríos) y el recientemente creado Parque Nacional Islas de Santa Fe.

 

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