La cuenca del Paraná

EL ALTO PARANÁ

El Alto Paraná comprende el río y sus afluentes desde su nacimiento en Brasil hasta Posadas. Recorre una meseta basáltica, formada por erupciones de lava del período Cretácico (entre setenta y ciento cincuenta millones de años antes del presente), cuando se abrió el océano Atlántico a lo largo de una gran rajadura de lacorteza terrestre. Esa región está actualmente bajo un clima tropical húmedo, con selvas y sabanas cubriendo la ‘superficie; en ciertas épocas geológicas, el clima fue seco, pero siempre tropical. Y las rocas basálticas, sometidas a alteración a lo largo de millones de años, forman ahora lo que se llama “paisajes antiguos”, con tres niveles de arrasamiento y cientos de cascadas; las más conocidas son las cataratas del Iguazú, pero solamente en la provincia de Misiones hay cerca de doscientas, generalmente pequeñas y escondidas en la selva.

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LA CORDILLERA ORIENTAL Y SIERRAS SUBANDINAS

Esta es una faja de montañas plegadas, ubicada principalmente en Bolivia y que se extiende también por las provincias de Salta y Jujuy. Sus lugares más conocidos son la Quebrada de Humahuaca y el valle donde está ubicada la ciudad de Salta (valle de Lerma). Sus cumbres se elevan hasta más de cinco mil metros de altura, lo que funciona como una barrera para las masas de aire húmedas que llegan desde el Atlántico, que descargan copiosas lluvias en la ladera oriental y pasan secas hacia la Puna. Esto produce un clima muy húmedo en el este, con selvas de montaña impasables, cubiertas de neblina, lianas, orquídeas y una rica fauna (se recomienda visitar el Parque Nacional Baritú), y clima seco al otro lado de la montaña, por ejemplo, en Humahuaca. Estas montañas se elevaron hace unos tres o cuatro millones de años solamente, lo que las convierte en un “paisaje joven”. A pesar de ser una parte reducida de la cuenca del Paraná, aporta la mayor parte de los sedimentos que el río lleva al mar. Esto se debe a las fuertes pendientes, grandes lluvias y la presencia en las rocas de una arcilla muy expansiva (llamada técnicamente monte morillonita), lo que resulta en grandes deslizamientos de tierra y flujos de barro. Una de estas catástrofes ocurrió recientemente en la ciudad de Tartagal, donde varios barrios quedaron cubiertos por más de un metro de barro.

EL CHACO

El Chaco es una extensa llanura tropical ubicada en el interior de Sudamérica, formada por sectores que pertenecen a la Argentina, Paraguay y Bolivia. Mide 840.000 kilómetros cuadrados, la mitad de los cuales corresponden a nues- tro país. Es una planicie extremadamente horizontal (incluso con menos relieve que la Pampa) ocupada por sabanas, bosques y grandes pantanos llamados “esteros”. Sus terrenos son sedimentos sueltos e impermeables deposita- dos por cinco ríos principales que bajan de las Sierras Subandinas y Cordillera Oriental, tres de los cuales son argentinos: el Salado, el Bermejo y el Pilcomayo. Las imágenes satelitales permiten apreciar que los sedimentos de estos ríos han formado abanicos que llegan desde las montañas hasta el Paraná; se los denomina mega abanicos por su gran tamaño. El mayor de ellos es el del río Pilcomayo, que cubre la mitad de Formosa, parte de Bolivia y casi todo el Chaco Paraguayo. Recordamos a los lectores que, según el consenso general entre los geógrafos, los límites naturales del Chaco austral son los ríos Salado y Paraná. O sea que la Ciudad de Santa Fe pertenece a la región Chaqueña; Santo Tomé está en la Pampa.

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EL MEGA-ABANICO CORRIENTES/PARAGUAY

Al bajar de la meseta basáltica en Posadas, el Paraná entra en un ambiente de llanura La pendiente se hace menor, la velocidad del agua disminuye y aban- dona parte de sus sedimentos en forma de bancos de arena. El río puede incluso cambiar de cauce, orientando al agua en otras direcciones. Eso es lo que ocurrió con el Paraná en varias ocasiones durante los últimos cientos de miles de años, divagando entre la mitad noroeste de Corrientes y el sur del Paraguay. Hoy en día, el río ocupa una faja estable entre Posadas y la ciudad de Corrientes. Debido a suaves balanceos de la corteza terrestre que ocurrieron en el pasado, el río ha ocupado y abandonado fajas similares varias veces. La forma general de todo el sistema dibuja un mega- abanico que tiene su ápice al salir de Misiones y su faja distal en la línea Asunción-Corrientes-Esquina, conocida como la Hidrovía Paraguay-Paraná. Las fajas abandonadas han sido ocupadas por pantanos (“esteros”) y lagunas. Se formaron lomas de arena a lo largo de éstos, debido a la acción del viento en épocas secas.

LA PAMPA

Nuestra familiar región pampeana, o Pampa, es la llanura argentina más conocida y poblada. Está formada por sedimentos eólicos (o sea, “transportados por el viento”), que se distribuyen en el Mar de Arena Pampeano y la Faja Periférica de Loess, depositados durante la última glaciación (entre 36.000 y 8.500 años antes del presente). El Mar de Arena se encuentra fuera de la cuenca del Paraná, en el sur de Santa Fe y Córdoba, San Luis, etcétera. La Faja de Loess, que ocupa la Pampa Norte, desde el Salado hasta las Sierras de Córdoba, o sea, desde Santo Tomé hacia afuera, es parte de la cuenca.

El “loess” es un sedimento muy interesante. Es la tierra suelta o polvo que hay que barrer todos los días en casa. Ahora bien, acumulado a lo largo de miles de años sobre todo el paisaje, forma unos suelos de fertilidad excepcional, principalmente debido a que contiene un mineral arcilloso llamado illita, parecido a la mica y con alto contenido en potasio.

El principal afluente de toda esa región es el río Carcarañá. De todas maneras, el aporte mayor de la Pampa al sistema del Paraná parece ser el agua de surgencia que se une al río a lo largo detoda la costa, que aporta grandes volúmenes de sales disueltas (cloruros y sulfatos, sobre todo) al sistema fluvial.

LA MESOPOTAMIA SUR

Esta área está compuesta por las tierras altas de Entre Ríos y este de Corrientes. Tiene en el subsuelo arenas marinas y fluviales, entre las que se destaca el acuífero San Salvador (principal cuenca arrocera del país). Las arenas fluviales han sido depositadas por antiguos cauces de los ríos Paraná y Uruguay, que divagaron por esa región e, incluso, se unieron un par de veces durante los últimos dos millones de años en el centro de Entre Ríos.

Una de las características más interesantes de esta región son las arcillas negras, que cubren miles de kilómetros cuadrados hasta la barranca del Paraná y dificultan el tránsito después de las lluvias por su alta plasticidad. Estas arcillas no fueron depositadas por el Paraná, sino por el río Uruguay en una época seca (alrededor de un millón de años antes del presente) en que derramaba hacia el oeste; en ese episodio se formaron los depósitos de yeso de Hernandarias y alrededores.

Los aportes de agua al río desde esta área son modestos y llegan al Paraná Medio por arroyos pequeños.

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CONEXIONES CON LA CUENCA DEL AMAZONAS

Los contactos esporádicos y estacionales entre las redes fluviales del Amazonas y el Paraná están comprobados. Peces e invertebrados acuáticos pueden cruzar de una a otra en ciertos lugares y, teóricamente, se puede viajar en lancha desde Buenos Aires hasta Manaos. La línea divisoria entre ambas cuencas tiene unos dos mil kilómetros de longitud y cruza varias regiones con diversas características. Algunos de esos paisajes favorecen las transfluencias, inundaciones y los derrames hacia uno u otro lado. Se pueden citar dos casos que ilustran estas condiciones. El más importante de éstos está localizado en el este de Bolivia, donde el abanico aluvial del Río Grande está ubicado sobre la divisoria. El 70 % del abanico (incluyendo el río mismo) fluye hacia el Amazonas.

El 30 % restante, alimentado por derrames y cauces de crecientes, se dirige hacia el río Paraguay. Los cauces de crecientes tienen entre 40 y 80 metros de ancho y 2 a 3 metros de profundidad, lo que indica caudales considerables durante la época lluviosa del año, que ocurre en verano.

El segundo ejemplo ocurre en la alta cuenca del río Paraguay. Esa zona es una meseta de rocas antiguas y duras, donde se preserva un paisaje antiguo de decenas de millones de años de edad (anterior a los ríos Paraná y Amazonas). Los paleocauces de aquella época, en muchos casos muy cercanas; han sido, parcialmente ocupados por tributarios de ambas cuencas. Por ejemplo, los ríos Aguapey (Paraná) y Alegre (Amazonas) fluyen paralelos a lo largo de 40 kilómetros a una distancia de sólo mil metros uno de otro. Con toda probabilidad, se conectan durante las crecientes.

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