Los cambios climáticos

Se llama “cambio climático” al reemplazo del clima de una región por otro clima diferente. Todos vemos (y sufrimos) que el clima es un complejo dinámico e irregular de temperaturas vientos lluvias presiones atmosféricas. que se extiende a lo largo del tiempo. Un clima normalmente tiene una duración de cientos a miles de años. Según la experiencia de cada uno los veranos de antes eran más largos o más cortos y los inviernos más bravos o menos jodidos, pero siempre mejores los dos; y pueden originarse discusiones bien embrolladas sobre el asunto. La realidad es que hay varios métodos para racionalizar el tema. Existen los “métodos numéricos”. Utilizados por los meteorólogos. los “métodos históricos”, los geológicos, los hidrológicos y otros. Todos ellos son muy interesantes (con la excepción de los numéricos. según nuestra opinión personal … ).

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Paraná Medio

El Paraná Medio es la zona del río que resulta familiar a los santafesinos. Hablando con propiedad, es una “llanura aluvial”, compuesta por el cauce y otros terrenos anegadizos, extendidos sobre una espesa carpeta de arena que ha traído el propio río desde miles de kilómetros de distancia.

El cauce principal del río es tan grande y tan turbulento (y sin abrigo contra el viento) que los frágiles barquichuelos de la época colonial preferían navegar por los riachos menores, como el Coronda o el San Javier, para no naufragar. De allí de que existiera el concepto genérico de que el Paraná era una enorme barrera acuática, similar al Río de la Plata, y se hablara del “litoral del Paraná” y después del “Litoral” a secas, una palabra que significa en Castellano “la orilla del mar”.

Este sistema se extiende desde la confluencia del Paraná con el río Paraguay (cerca de Corrientes) hasta aguas debajo de Rosario, donde pasa en transición al delta. Es decir, tiene unos 600 kilómetros de longitud y un ancho variable, que oscila entre 8 y 40 kilómetros. Frente él la ciudad de Santa Fe y sus cercanías el ancho es de 25 a 30 km. A primera vista, todo el conjunto parece una maraña de canales, lagunas, albardones y pajonales entremezclados caóticamente. Sin embargo, no es así; trabajando, sistemáticamente con los métodos clásicos de las Ciencias Naturales y modernas herramientas, como las imágenes satelitales, se pueden distinguir varios elementos bien definidos y saber cómo funcionan.

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EL CAUCE PRINCIPAL

El cauce principales una imponente avenida de agua que transporta nada menos que entre 16 millones y 20 millones de litros de agua por segundo en promedio anual. Naturalmente, en las crecientes transporta bastante más. En realidad, es tan grande que no se lo puede visualizar como río si no es desde un avión.

Es un tipo de cauce llamado “anastomosado o trenzado”, con numerosas islas como rasgo principal. Contemplado en todo su recorrido desde Corrientes hasta Rosario, se observa que está compuesto por una serie de segmentos anchos, con dos a cinco canales inestables que forman islas de forma elíptica, migran, erosionan y sedimentan bancos de arena. Las islas pueden crecer o disminuir de tamaño, según el comportamiento irregular de los remolinos del agua, que giran a velocidades de 1 a 2 metros por segundo. Hay que imaginarse las expectativas y actitudes de los propietarios de esas islas.

Los segmentos anchos miden entre 20 y 40 kilómetros de longitud. Están separados entre sí por trechos cortos (“estrangulamientos”) en los que todos los canales se reúnen en uno solo, más pro- fundo y estable. El túnel subfluvial Santa Fe-Paraná está construido en uno de ellos. Las profundidades del río también dependen de cada trecho; en los tramos anchos varía entre 4 y 8 metros, y pueden aparecer bancos de arena que molesten a la navegación durante aguas bajas. En los estrangulamientos, el promedio de profundidad es de quince metros.

Es interesante notar que la cota de aguas medias a la altura de Santa Fe-Paraná es de 11 metros sobre el nivel del mar; o sea que el lecho del río en muchos lugares de nuestra zona se encuentra por debajo del nivel del mar.

Las mayores profundidades en el río Paraná están en los “remansos”, lugares donde el agua gira como un tirabuzón hacia abajo (“flujo helicoidal”), arrastrando todo lo que lleva, generalmente ramas de árboles pero también botes hundidos y cadáveres de animales, y excavando en el fondo. El remanso más profundo fue medido en 53 metros cerca de la localidad entrerriana de Cerrito.

LA BARRANCA

La barranca correntina y entrerriana del Paraná es un imponente resalto topográfico que recorre toda la llanura aluvial. Mide entre 30 y 50 metros de altura total y está compuesta por varias formaciones geológicas superpuestas en forma de capas. En algunas de estas capas suelen aparecer fósiles marinos o continentales. Las principales son las siguientes:

Formación Paraná: Es un depósito marino, compuesto por arena gris y blanca, arcilla gris y verde, que contiene fósiles de ese ambiente, tales como ostras, dientes de tiburón y foraminíferos. Aflora en el Parque Urquiza de Paraná y al sur de esa ciudad. Fue depositada hace 5 millones de años (en el Mioceno) cuando el océano Atlántico invadió amplias zonas de la Pampa y el Chaco.

Formación ltuzaingó: Arenas finas, limpias, de color amarillo y rojizo, que forman la mayor parte de la barranca desde Paraná hasta Corrientes. Han sido depositadas por el propio río Paraná en el Cuaternario, y posteriormente elevadas tectónicamente. Contienen árboles silicificados en muchos lugares.

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Cueva de un animal extinguido de gran tamaño. en la barranca cerca de Rosario.

Formación Hernandarias: Aparece en la barranca encima de la Formación Ituzaingó . (lo que indica que es más joven que ésta). Es arcillosa y plástica cuando se humedece por la lluvia. Tiene color gris y marrón y contiene cristales de yeso, lo que indica que se formó en un clima desértico. Curiosamente, no fue depositada por el río Paraná sino por el río Uruguay. Constituye la parte superior de la barranca desde Paraná hacia el norte, hasta La Paz.

Formación La picada: Forma la terraza baja de los arroyos que llegan al Paraná y fue acumulada por estos pequeños cauces en los últimos miles de años. Está compuesta por arena y tierra marrón y gris. No contiene fósiles porque es geológicamente muy joven y cuando fue depositada los fósiles ya se habían extinguido.

La barranca va retrocediendo secularmente por derrumbes y deslizamientos (movimientos de masa), que se producen al excavar el río la base, o bien cuando lluvias extraordinarias saturan los estratos de las formaciones Hernandarias y Paraná. Es bien conocido que cuando una época de lluvia sobrepasa los 200 milímetros se empieza a mover toda la barranca, como ocurrió en febrero de 2010.

Otro mecanismo de retroceso de la barranca tiene importantes consecuencias ecológicas y biogeográficas. Se trata de la formación de cárcavas, que son grandes zanjas que aparecen por erosión de las tierras altas vecinas y van retrocediendo a medida que crecen. Una cárcava típica tiene entre 500 y 200 metros de longitud (hasta desembocar en la barranca), 100 a 300 metros de ancho y 10 a 30 metros de profundidad, con fondo plano y costados verticales; están ocupados por una tupida vegetación de bosque. Sirven de nichos ecológicos abrigados, sin heladas ni vientos, en los que la vegetación tropical avanza hacia las latitudes templadas del sur.

LA LLANURA DE BANCOS

Todo santafesino conoce lo que es un banco de arena del Paraná. Arena fina, limpia, suave, que se extiende cientos de metros por fuera y dentro del agua. Se trata de los depósitos producidos por el cauce principal, con su gran turbulencia y velocidad. Vistos en conjunto, tienen forma elíptica y se van adosando unos a otros en forma desprolija, formando la “llanura de bancos” que acompaña a la gran correntada, con un ancho de unos 5 kilómetros.

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DELTAS DE AFLUENTES

Existen áreas de sedimentación formadas en la llanura aluvial durante un clima seco bastante reciente (probablemente el que ocurrió entre 3.500 y 1.400 años antes del Presente). El agua fue escasa en todo el sistema y los afluentes (arroyos del Rey, Amores, Corriente, etc.) no alcanzaban al cauce del río en sus crecientes, abandonando su carga en posiciones laterales a lo largo de la barranca. Formaron verdaderos deltas, que pueden observarse ahora en los mapas, tales como los del Corriente, Del Rey y otros. El mayor de ellos es el formado por el río Salado, que se extiende desde Santa Fe hasta la laguna Coronda.

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La barranca en el Parque Urquiza, en la ciudad de Paraná

EL COLASTINÉ y LOS OTROS GRANDES BRAZOS

El cauce principal da origen a unos pocos brazos importantes, verdaderos ríos por su tamaño y dinámica. El Colastiné, San Javier, Coronda, etc. Así como el cauce principal corre adosado a la barranca mesopotámica, ellos fluyen a lo largo de la barranca santafesina. Son cauces de otro tipo, llamado “meándrico”: forman curvas suaves y regulares, producidas por un prolijo flujo en tirabuzón (helicoidal, técnicamente hablando). Su divagación dentro de la llanura aluvial es suave y regular, generando las llamadas “llanuras de meandros”, que semejan en fotografías aéreas a una cabellera bien peinada.

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Fotografía aérea de la llanura de meandros del Colastiné.

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LA LLANURA DE AVENAMIENTO IMPEDIDO

Las inundaciones del Paraná cubren toda la llanura aluvial de barranca a barranca durante semanas y hasta meses cada año. El agua invade el terreno lentamente, cargada de arcilla y limo en suspensión; esas partículas finas son atrapadas por la vegetación o sedimentan suavemente en los barriales. Esta dinámica, bastante diferente a la energía de los cauces, ha producido después de siglos un paisaje muy chato, con numerosas lagunas, pantanos y pequeños cauces abandonados o “adventicios”, donde el agua fluye a veces en una dirección, otras veces en dirección contraria o se estanca. Esos cauces se conectan en un patrón caótico; algunos de ellos tienen albardones altos y estrechos.                        ‘

El fondo de las lagunas suele estar compuesto por vegetación en descomposición. Estas suman miles, se estima que su número oscila entre dos mil y cinco mil en toda Ia llanura aluvial. Se denomina a estas áreas “llanura de avenamiento impedido”, porque en conjunto retrasan el flujo del agua hacia el Río de la Plata Esta intrincada confusión de cuerpos de agua, pajonales y bañados desempeña una importante función ecológica: es el lugar de desove y criadero de los peces del río, particularmente de los sábalos, que son la comida de las otras especies más apreciadas. También es la zona donde se desarrollan los camalotes en gran cantidad.

EL ÚLTIMO CAUCE DEL PARANÁ: IBERÁ- SALADllLOS-SETÚBAL

El gran río y toda su llanura aluvial han cambiado de posición muchas veces en el pasado geológico. Mediante la aplicación de varias técnicas geomorfológicas y estratigráficas se ha podido determinar la última ubicación anterior a la actual: pasaba a lo largo de la laguna del Iberá, seguía a lo largo del actual río Corriente (o Corrientes), cruzaba a Santa Fe a la altura de Alejandra y corría por la depresión de los Saladillos hasta la laguna de Guadalupe. Allí entraba en la llanura aluvial actual.

Su edad puede estimarse aproximadamente; mejor dicho, se sabe que es menor a 8.500 años, porque la depresión de los Saladillos no está cubierta por loes s, que dejó de depositarse alrededor de 8.500 años antes del Presente (ergo, el cambio ocurrió después de ello).

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La cuenca del Paraná

EL ALTO PARANÁ

El Alto Paraná comprende el río y sus afluentes desde su nacimiento en Brasil hasta Posadas. Recorre una meseta basáltica, formada por erupciones de lava del período Cretácico (entre setenta y ciento cincuenta millones de años antes del presente), cuando se abrió el océano Atlántico a lo largo de una gran rajadura de lacorteza terrestre. Esa región está actualmente bajo un clima tropical húmedo, con selvas y sabanas cubriendo la ‘superficie; en ciertas épocas geológicas, el clima fue seco, pero siempre tropical. Y las rocas basálticas, sometidas a alteración a lo largo de millones de años, forman ahora lo que se llama “paisajes antiguos”, con tres niveles de arrasamiento y cientos de cascadas; las más conocidas son las cataratas del Iguazú, pero solamente en la provincia de Misiones hay cerca de doscientas, generalmente pequeñas y escondidas en la selva.

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LA CORDILLERA ORIENTAL Y SIERRAS SUBANDINAS

Esta es una faja de montañas plegadas, ubicada principalmente en Bolivia y que se extiende también por las provincias de Salta y Jujuy. Sus lugares más conocidos son la Quebrada de Humahuaca y el valle donde está ubicada la ciudad de Salta (valle de Lerma). Sus cumbres se elevan hasta más de cinco mil metros de altura, lo que funciona como una barrera para las masas de aire húmedas que llegan desde el Atlántico, que descargan copiosas lluvias en la ladera oriental y pasan secas hacia la Puna. Esto produce un clima muy húmedo en el este, con selvas de montaña impasables, cubiertas de neblina, lianas, orquídeas y una rica fauna (se recomienda visitar el Parque Nacional Baritú), y clima seco al otro lado de la montaña, por ejemplo, en Humahuaca. Estas montañas se elevaron hace unos tres o cuatro millones de años solamente, lo que las convierte en un “paisaje joven”. A pesar de ser una parte reducida de la cuenca del Paraná, aporta la mayor parte de los sedimentos que el río lleva al mar. Esto se debe a las fuertes pendientes, grandes lluvias y la presencia en las rocas de una arcilla muy expansiva (llamada técnicamente monte morillonita), lo que resulta en grandes deslizamientos de tierra y flujos de barro. Una de estas catástrofes ocurrió recientemente en la ciudad de Tartagal, donde varios barrios quedaron cubiertos por más de un metro de barro.

EL CHACO

El Chaco es una extensa llanura tropical ubicada en el interior de Sudamérica, formada por sectores que pertenecen a la Argentina, Paraguay y Bolivia. Mide 840.000 kilómetros cuadrados, la mitad de los cuales corresponden a nues- tro país. Es una planicie extremadamente horizontal (incluso con menos relieve que la Pampa) ocupada por sabanas, bosques y grandes pantanos llamados “esteros”. Sus terrenos son sedimentos sueltos e impermeables deposita- dos por cinco ríos principales que bajan de las Sierras Subandinas y Cordillera Oriental, tres de los cuales son argentinos: el Salado, el Bermejo y el Pilcomayo. Las imágenes satelitales permiten apreciar que los sedimentos de estos ríos han formado abanicos que llegan desde las montañas hasta el Paraná; se los denomina mega abanicos por su gran tamaño. El mayor de ellos es el del río Pilcomayo, que cubre la mitad de Formosa, parte de Bolivia y casi todo el Chaco Paraguayo. Recordamos a los lectores que, según el consenso general entre los geógrafos, los límites naturales del Chaco austral son los ríos Salado y Paraná. O sea que la Ciudad de Santa Fe pertenece a la región Chaqueña; Santo Tomé está en la Pampa.

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EL MEGA-ABANICO CORRIENTES/PARAGUAY

Al bajar de la meseta basáltica en Posadas, el Paraná entra en un ambiente de llanura La pendiente se hace menor, la velocidad del agua disminuye y aban- dona parte de sus sedimentos en forma de bancos de arena. El río puede incluso cambiar de cauce, orientando al agua en otras direcciones. Eso es lo que ocurrió con el Paraná en varias ocasiones durante los últimos cientos de miles de años, divagando entre la mitad noroeste de Corrientes y el sur del Paraguay. Hoy en día, el río ocupa una faja estable entre Posadas y la ciudad de Corrientes. Debido a suaves balanceos de la corteza terrestre que ocurrieron en el pasado, el río ha ocupado y abandonado fajas similares varias veces. La forma general de todo el sistema dibuja un mega- abanico que tiene su ápice al salir de Misiones y su faja distal en la línea Asunción-Corrientes-Esquina, conocida como la Hidrovía Paraguay-Paraná. Las fajas abandonadas han sido ocupadas por pantanos (“esteros”) y lagunas. Se formaron lomas de arena a lo largo de éstos, debido a la acción del viento en épocas secas.

LA PAMPA

Nuestra familiar región pampeana, o Pampa, es la llanura argentina más conocida y poblada. Está formada por sedimentos eólicos (o sea, “transportados por el viento”), que se distribuyen en el Mar de Arena Pampeano y la Faja Periférica de Loess, depositados durante la última glaciación (entre 36.000 y 8.500 años antes del presente). El Mar de Arena se encuentra fuera de la cuenca del Paraná, en el sur de Santa Fe y Córdoba, San Luis, etcétera. La Faja de Loess, que ocupa la Pampa Norte, desde el Salado hasta las Sierras de Córdoba, o sea, desde Santo Tomé hacia afuera, es parte de la cuenca.

El “loess” es un sedimento muy interesante. Es la tierra suelta o polvo que hay que barrer todos los días en casa. Ahora bien, acumulado a lo largo de miles de años sobre todo el paisaje, forma unos suelos de fertilidad excepcional, principalmente debido a que contiene un mineral arcilloso llamado illita, parecido a la mica y con alto contenido en potasio.

El principal afluente de toda esa región es el río Carcarañá. De todas maneras, el aporte mayor de la Pampa al sistema del Paraná parece ser el agua de surgencia que se une al río a lo largo detoda la costa, que aporta grandes volúmenes de sales disueltas (cloruros y sulfatos, sobre todo) al sistema fluvial.

LA MESOPOTAMIA SUR

Esta área está compuesta por las tierras altas de Entre Ríos y este de Corrientes. Tiene en el subsuelo arenas marinas y fluviales, entre las que se destaca el acuífero San Salvador (principal cuenca arrocera del país). Las arenas fluviales han sido depositadas por antiguos cauces de los ríos Paraná y Uruguay, que divagaron por esa región e, incluso, se unieron un par de veces durante los últimos dos millones de años en el centro de Entre Ríos.

Una de las características más interesantes de esta región son las arcillas negras, que cubren miles de kilómetros cuadrados hasta la barranca del Paraná y dificultan el tránsito después de las lluvias por su alta plasticidad. Estas arcillas no fueron depositadas por el Paraná, sino por el río Uruguay en una época seca (alrededor de un millón de años antes del presente) en que derramaba hacia el oeste; en ese episodio se formaron los depósitos de yeso de Hernandarias y alrededores.

Los aportes de agua al río desde esta área son modestos y llegan al Paraná Medio por arroyos pequeños.

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CONEXIONES CON LA CUENCA DEL AMAZONAS

Los contactos esporádicos y estacionales entre las redes fluviales del Amazonas y el Paraná están comprobados. Peces e invertebrados acuáticos pueden cruzar de una a otra en ciertos lugares y, teóricamente, se puede viajar en lancha desde Buenos Aires hasta Manaos. La línea divisoria entre ambas cuencas tiene unos dos mil kilómetros de longitud y cruza varias regiones con diversas características. Algunos de esos paisajes favorecen las transfluencias, inundaciones y los derrames hacia uno u otro lado. Se pueden citar dos casos que ilustran estas condiciones. El más importante de éstos está localizado en el este de Bolivia, donde el abanico aluvial del Río Grande está ubicado sobre la divisoria. El 70 % del abanico (incluyendo el río mismo) fluye hacia el Amazonas.

El 30 % restante, alimentado por derrames y cauces de crecientes, se dirige hacia el río Paraguay. Los cauces de crecientes tienen entre 40 y 80 metros de ancho y 2 a 3 metros de profundidad, lo que indica caudales considerables durante la época lluviosa del año, que ocurre en verano.

El segundo ejemplo ocurre en la alta cuenca del río Paraguay. Esa zona es una meseta de rocas antiguas y duras, donde se preserva un paisaje antiguo de decenas de millones de años de edad (anterior a los ríos Paraná y Amazonas). Los paleocauces de aquella época, en muchos casos muy cercanas; han sido, parcialmente ocupados por tributarios de ambas cuencas. Por ejemplo, los ríos Aguapey (Paraná) y Alegre (Amazonas) fluyen paralelos a lo largo de 40 kilómetros a una distancia de sólo mil metros uno de otro. Con toda probabilidad, se conectan durante las crecientes.

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Picadura de Raya

Picaduras de Raya, como actuar ante un accidente.

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La mayoría de los casos de picaduras de rayas de río se da en bañistas o en personas que estaban vadeando el río o una laguna. La raya, pariente cercano al tiburón, generalmente descansa sobre fondos arenosos poco profundos por eso suele ser habitual encontrarlas en alguna playa arenosa. Al caminar por estos lugares se puede pisar una raya a lo que responderá con un golpe de su cola armada con un gran aguijón o púa. Casi el 100% de las heridas son producidas en el tercio inferior de las piernas o el pie. El consejo más antiguo y efectivo es, cuando uno está vadeando, caminar arrastrando los pies o utilizar polainas de goma. Las Rayas pertenecen a la familia Potamotrygonidae y a unos diez centímetros del final de la cola tienen dos púas siendo una más larga que la otra, ambas dentadas. Las púas están recubiertas por un tegumento gelatinoso que es sumamente tóxico y que generalmente se desprende quedando adherido a la herida.
El síntoma predominante de una picadura de raya es el dolor inmediato, agudo, punzante y pulasante o espasmódico. Este dolor tiene como característica principal que aumenta en la hora y media siguiente y se irradia hasta afectar a toda la pierna y es incalculablemente mayor que el causado por un pinchazo con una lata, vidrio o hierro sumergido. La herida se produce por desgarro ya que la púa es dentada y al salir va desgarrando los tejidos produciendo cortes muy grandes y muy sangrantes. El primer paso es el lavado de la herida en forma inmediata con agua limpia y bien fría. Este lavado elimina bastante cantidad de veneno y además el frío actúa como vaso constrictor y previene la absorción de mayor cantidad de veneno. Si se nota la presencia de la espina o restos del tegumento gelatinoso hay que sacarlo con ayuda de una pinza chica. Una vez bien limpia la herida se debe sumergir el miembro afectado en agua tan caliente como se pueda llegar a soportar por unos treinta minutos como mínimo. El veneno de las púas de la raya es termolábil es decir se descompone con el calor perdiendo mucha toxicidad y disminuyendo el dolor en un gran porcentaje. También es recomendable tener el miembro afectado elevado. Por supuesto el tratamiento médico es indispensable y urgente. El período mínimo de curación de estos accidentes es de tres semanas y a veces se extiende hasta tres meses. Según datos el 83% de los accidentes se registran entre los meses de diciembre a marzo por lo que es esta época cuando se debe tener más cuidado. Demás esta decir que son los meses donde se sienten las temperaturas mas altas y donde ingresamos a distintos cursos vadeando en busca de pesca.

Fuente: Rio Manso

Denunciar Abusos y Depredación

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El pasado miércoles 4 de diciembre asistí a la Audiencia Pública anual de Pesca donde pude me pude entrevistar con las siguientes autoridades: Lic. Ricardo Biasatti Subdirector de Recursos Naturales de Santa Fe, con el Sr. Roberto Tion Subdirector del Sistema Hidrico Forestal y Minero de Santa Fe, con el Sr. Cecchini Director de Ecología de Santa Fe y con el Sr. Norberto Gimenez de la Subdirección de Ecología de Santa Fe.
Luego de transmitirle mi preocupación personal y las cientos de denuncias que recibo en mi facebook sobre la matanza indiscriminada de patos que se está haciendo en los campos inundados de la provincia de Santa Fe, TOTALMENTE FUERA DE TEMPORADA, estos funcionarios públicos, referentes de la autoridad de control se han COMPROMETIDO a realizar muy pronto un operativo conjunto con la Guardia Rural Los Pumas y además a recibir todas las denuncias y actuar en consecuencia.
Pero lo que es aún más interesante es que se van a tomar las imágenes de la red social como prueba para realizar actas contravencionales !!! vamos a ver cuantos “héroes” quedan después . . .
Para las denuncias con imágenes del facebook pidan añadirse o suscribirse a la facebook ECOLOGIA DEL GOBIERNO DE SANTA FE – GSF Ecología, luego etiquetan la foto y denuncian con la mayor cantidad de datos posibles.
Para denuncias telefónicas hablar con el Sr. Norberto Gimenez 0342 155 032742 o bien al telefono fijo del Ministerio de la Producción 0342 4579202/04
Además, SIEMPRE podrán realizar su denuncia ante la Policía de la Provincia de Santa Fe la cuál esta facultada y obligada a actuar en cumplimiento de la Resolución n° 25

Nestor Baldacci